Bienaventurado corazón de pobre, /
bienaventurado la tierra es para ti. /
Bienaventurado tú que sufres en el mundo, /
bienaventurado el Reino viene a ti.
Bienaventurado corazón paciente, /
bienaventurado pues te llaman manso. /
Bienaventurado tú que tienes hambre, /
bienaventurado que serás saciado.
Jesús es la Buena Noticia, / feliz quien camina
tras Él.
Bienaventurado buscador de justicia,
/ bienaventurado por crear la paz. /
Bienaventurado corazón que es limpio, /
bienaventurado que a tu Dios verás.
Bienaventurado hombre perseguido,
/ bienaventurado si luchas por amor. /
Bienaventurado si hoy día te calumnian, /
bienaventurado por causa del Señor.
10. ALELUYA POR ESA GENTE10
Los que tienen y nunca se olvidan que a otros
les falta. / Los que nunca usaron la fuerza sino
la razón. / Los que dan una mano y ayudan a
los que han caído, / esa gente es feliz porque
vive muy cerca de Dios.
Aleluya (2) por esa gente / que vive y que siente
en su vida el amor.
Los que ponen en todas las cosas, amor y
justicia. / Los que nunca sembraron el odio,
tampoco el dolor. / Los que dan y no piensan
jamás en su recompensa, / esa gente es feliz
porque vive muy cerca de Dios.
Los que son generosos y dan de su pan un
pedazo. / Los que siempre trabajan pensando
en un mundo mejor. / Los que están liberados de todas sus ambiciones, / esa gente es feliz porque vive muy cerca de Dios.
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viernes, 8 de agosto de 2008
jueves, 7 de agosto de 2008
NUESTRA SEÑORA DE COROMOTO VIRGEN DE SEÑORA DE COROMOTO
VENEZUELA
NUESTRA SEÑORA DE COROMOTO
Fiesta: celebrada tres veces al año, el 2 de febrero y el 8 y 11 de septiembre.
La ciudad de Guanare fue fundada el 3 de noviembre de 1591 por el Capitán Juan Fernández de León, en un sitio inmediato al río de su nombre, bajo la denominación de "Ciudad del Espíritu Santo de Valle de San Juan de Guanaguanare". Entre los indios que vivían en la región de Guanaguanare, había un grupo llamados los "Coromotos". Cuando llegaron los españoles y se hizo el reparto de tierras e indios en encomiendas, los Coromotos se internaron en la selva, montañas y valles situados al noroeste de la ciudad de Guanare. En esos apartados lugares se mantuvieron los Coromotos muchos años, perdiéndose completamente su memoria entre los pobladores de la Villa del Espíritu Santo, hasta que llegó la hora de su conversión, mediante la poderosa mediación de la Santísima Virgen María.
Un español honrado y buen cristiano, llamado Juan Sánchez, obtuvo en propiedad los terrenos de Soropo, situados a cuatro o cinco leguas de Guanare, en la margen derecha del Guanaguanare. Juan Sibrián y Bartolomé Sánchez se le unieron para trabajar juntos en la tala de los montes, siembra de los conucos y cría de los ganados.
Cierto día del año 1651 el cacique de los Coromotos, en compañía de su mujer, se dirigía a una parte de la montaña, en donde tenía una tierra de labranza. De repente una hermosísima Señora de belleza incomparable que sostenía e sus brazos un radiante y preciosísimo Niño, se presenta a los dos indios caminando sobre las cristalinas aguas de la corriente. Maravillados éstos, contemplan embelesados a la majestuosa Dama que les sonríe amorosamente, y dirigiéndose al cacique le habla en su idioma, "Salgan del bosque y vayan donde están los blancos para que reciban el agua sobre la cabeza y puedan entrar en el cielo".
Estas palabras iban acompañadas de tanta unción y fuerza persuasiva, que el cacique, impresionado por el suceso y queriendo cumplir con los deseos de la Señora, comunicó las noticias de la aparición al español Juan Sánchez, quien pasaba por ese lugar porque estaba de viaje. Juan Sánchez, gratamente sorprendido por la relación del indio, le dijo que se dispusieran todos para irse con él. Cumplido el plazo señalado, Juan Sánchez estaba en medio de los Coromotos. Toda la tribu se marchó con el español.
El español informó a las autoridades de la Villa lo que había ocurrido y ellas dispusieron que los indígenas se quedasen en ese lugar, y nombraron a Juan Sánchez como su encomendero. Allí vivieron por un tiempo para ser instruidos en la religión cristiana. El abnegado español cumplió su cometido con el mayor cuidado, si escatimar medio alguno. El cacique al principio asistía gustoso a las instrucciones, mas después se fue poco a poco disgustando con su nueva situación, y anhelando la soledad de sus bosques se apartó de las reuniones de Juan Sánchez, sin querer aprender la doctrina cristiana ni recibir las saludables aguas del bautismo. Esto lo hizo preparar su huída
Antes de que se marcharse el cacique, un suceso marcaría el comienzo de la devoción a la Santísima Virgen de Coromoto. Triste y meditabundo estaba el Indio recostado en su choza días antes de su fuga. Con él se hallaban su esposa, su hermana Isabel y un hijo de éste el cual era llamado Juan. Era el 8 de septiembre de 1652. Todo era silencio en la noche pues las Indias al ver de tan mal humor al Cacique que no se atrevían a decir palabra. Habrían transcurrido algunos instantes desde la llegada del cacique cuando de modo visible y corpóreo se presentó la Virgen Santísima. De todo su ser se desprendían copiosos rayos de luz, que bañaban el estrecho recinto de la choza y eran tan potentes que, según declaró la india Isabel, "eran como los del sol cuando está en el mediodía", y sin embargo no deslumbraban ni cansaban la vista de aquellos felices indígenas que contemplaban tan grande maravilla.
Bajo la influencia de estos inesperados resplandores, el cacique volvió la cara y al instante reconoció a la misma Bella Mujer que meses antes había contemplado sobre las aguas de la plácida corriente en sus montañas, y cuyo recuerdo jamás había podido borrar de su memoria. El indio pensaría, probablemente, que la Gran Señora venía para reprocharle su mal proceder e impedirle la fuga. Pasaron unos segundos... el cacique rompió el silencio y dirigiéndose a la Señora le dijo con enojo: "¿Hasta cuándo me quieres perseguir? Bien te puedes volver, que ya no he de hacer lo que me mandas ". Estas palabras inconsideradas e irrespetuosas mortificaron e gran manera a la mujer del cacique, la cual riñó a su marido diciendo: "No hables así con la Bella Mujer, no tengas tan mal corazón". El cacique, montando en cólera y encendido en rabia, no pudo por más tiempo soportar la presencia de la Divina Señora, que permanecía en el umbral, dirigiéndole una mirada tan tierna y cariñosa, que era capaz de rendir el corazón más empedernido; desesperado, da un salto y coge el arco para tirarle una flecha diciendo: "Con matarte me dejarás". Adelantándose entonces la Virgen hacia el Cacique, él se abalanzó sobre ella para asirla del brazo y echarla fuera quedando todo envuelto en tinieblas.
El Cacique, fuera de si y mudo de terror, permaneció largo rato inmóvil, con los brazos extendidos y entrelazados, en la misma posición en que quedaron cuando hizo ademán de asir a la Bella Mujer. Tenia una mano abierta y otra cerrada que apretaba cuando podía, pues algo tenia en ella, y en su corto sentir creía que era la "Bella Mujer" a quien había atrapado. La india Isabel, sin entender dijo a su cuñado: "¿Sabes lo que ha sucedido?" Balbuciente y tembloroso, el indio contesto: "Aquí la tengo cogida". Las dos mujeres añadieron: "Muéstranos para verla". El Cacique se acerco entonces a las ascuas que todavía ardían, alargo la mano, la abrió. En su mano había una diminuta imagen que emitía rayos de luz.
El indio envuelve la milagrosa imagen en una hoja y la esconde en la paja del techo de su choza, diciendo: "Ahí te he de quemar para que me dejes". El niño Juan corrió a avisarle a Juan Sánchez, quien con dos de sus compañeros fueron al sitio de la aparición y recogieron la preciosa reliquia.
El domingo 9 de septiembre, el Cacique Coromoto dispuso la huida rápida hacia los montes; pero apenas había entrado en el bosque inmediato al poblado cuando fue mordido por una culebra ponzoñosa. Viéndose mortalmente herido se arrepintió de su comportamiento y pidió a gritos de ser bautizado que le fue suministrado por un buen Cristiano de la Ciudad de Barinas
Juan Sánchez mandó que fuese recogida la imagen, la cual colocó en su casa. Allí la Virgen era venerada por todos los pobladores de la región de Guanare. En el año 1654, por orden del vicario Diego de Lozano, la imagen fue llevada al templo de la ciudad de Guanare.
La reliquia mide 27 milímetros de alto por 22 de ancho. El material de la estampa pudiera ser pergamino o papel de seda. La Virgen aparece pintada de medio cuerpo, está sentada y sostiene al Niño Jesús en su regazo. Su apariencia es de ser dibujada con una fina pluma, trazada como un retrato en tinta china a base de rayas y puntos.
De las palabras que la Virgen dijo al Cacique y a los Indios Cospes desde la primera de sus apariciones de que "Salieran a donde estaban los Blancos para que les echara agua en la cabeza para ir al Cielo", se deduce que la Virgen se constituyó en Misionera de los Indios Venezolanos. Mas no hizo sus apariciones solo para convertir a los Indios sino que dejó su retrato en esta tierra privilegiada para que la iluminara en la sucesión de los tiempos.
El 1º de mayo de 1942 fue declarada Patrona de Venezuela por el Episcopado Nacional. El 7 de octubre de 1944, S. S. Pío XXII, la declaró "Celeste y Principal Patrona de toda la República de Venezuela". Su coronación canónica se celebró en 1952. El Santuario Nacional a la Virgen de Coromoto fue declarado Basílica por S. S. Pío XII el 24 de mayo de 1949.
El nuevo santuario fue construido sobre el sitio exacto donde apareció la Virgen de Coromoto en 1652.
NUESTRA SEÑORA DE COROMOTO
Fiesta: celebrada tres veces al año, el 2 de febrero y el 8 y 11 de septiembre.
La ciudad de Guanare fue fundada el 3 de noviembre de 1591 por el Capitán Juan Fernández de León, en un sitio inmediato al río de su nombre, bajo la denominación de "Ciudad del Espíritu Santo de Valle de San Juan de Guanaguanare". Entre los indios que vivían en la región de Guanaguanare, había un grupo llamados los "Coromotos". Cuando llegaron los españoles y se hizo el reparto de tierras e indios en encomiendas, los Coromotos se internaron en la selva, montañas y valles situados al noroeste de la ciudad de Guanare. En esos apartados lugares se mantuvieron los Coromotos muchos años, perdiéndose completamente su memoria entre los pobladores de la Villa del Espíritu Santo, hasta que llegó la hora de su conversión, mediante la poderosa mediación de la Santísima Virgen María.
Un español honrado y buen cristiano, llamado Juan Sánchez, obtuvo en propiedad los terrenos de Soropo, situados a cuatro o cinco leguas de Guanare, en la margen derecha del Guanaguanare. Juan Sibrián y Bartolomé Sánchez se le unieron para trabajar juntos en la tala de los montes, siembra de los conucos y cría de los ganados.
Cierto día del año 1651 el cacique de los Coromotos, en compañía de su mujer, se dirigía a una parte de la montaña, en donde tenía una tierra de labranza. De repente una hermosísima Señora de belleza incomparable que sostenía e sus brazos un radiante y preciosísimo Niño, se presenta a los dos indios caminando sobre las cristalinas aguas de la corriente. Maravillados éstos, contemplan embelesados a la majestuosa Dama que les sonríe amorosamente, y dirigiéndose al cacique le habla en su idioma, "Salgan del bosque y vayan donde están los blancos para que reciban el agua sobre la cabeza y puedan entrar en el cielo".
Estas palabras iban acompañadas de tanta unción y fuerza persuasiva, que el cacique, impresionado por el suceso y queriendo cumplir con los deseos de la Señora, comunicó las noticias de la aparición al español Juan Sánchez, quien pasaba por ese lugar porque estaba de viaje. Juan Sánchez, gratamente sorprendido por la relación del indio, le dijo que se dispusieran todos para irse con él. Cumplido el plazo señalado, Juan Sánchez estaba en medio de los Coromotos. Toda la tribu se marchó con el español.
El español informó a las autoridades de la Villa lo que había ocurrido y ellas dispusieron que los indígenas se quedasen en ese lugar, y nombraron a Juan Sánchez como su encomendero. Allí vivieron por un tiempo para ser instruidos en la religión cristiana. El abnegado español cumplió su cometido con el mayor cuidado, si escatimar medio alguno. El cacique al principio asistía gustoso a las instrucciones, mas después se fue poco a poco disgustando con su nueva situación, y anhelando la soledad de sus bosques se apartó de las reuniones de Juan Sánchez, sin querer aprender la doctrina cristiana ni recibir las saludables aguas del bautismo. Esto lo hizo preparar su huída
Antes de que se marcharse el cacique, un suceso marcaría el comienzo de la devoción a la Santísima Virgen de Coromoto. Triste y meditabundo estaba el Indio recostado en su choza días antes de su fuga. Con él se hallaban su esposa, su hermana Isabel y un hijo de éste el cual era llamado Juan. Era el 8 de septiembre de 1652. Todo era silencio en la noche pues las Indias al ver de tan mal humor al Cacique que no se atrevían a decir palabra. Habrían transcurrido algunos instantes desde la llegada del cacique cuando de modo visible y corpóreo se presentó la Virgen Santísima. De todo su ser se desprendían copiosos rayos de luz, que bañaban el estrecho recinto de la choza y eran tan potentes que, según declaró la india Isabel, "eran como los del sol cuando está en el mediodía", y sin embargo no deslumbraban ni cansaban la vista de aquellos felices indígenas que contemplaban tan grande maravilla.
Bajo la influencia de estos inesperados resplandores, el cacique volvió la cara y al instante reconoció a la misma Bella Mujer que meses antes había contemplado sobre las aguas de la plácida corriente en sus montañas, y cuyo recuerdo jamás había podido borrar de su memoria. El indio pensaría, probablemente, que la Gran Señora venía para reprocharle su mal proceder e impedirle la fuga. Pasaron unos segundos... el cacique rompió el silencio y dirigiéndose a la Señora le dijo con enojo: "¿Hasta cuándo me quieres perseguir? Bien te puedes volver, que ya no he de hacer lo que me mandas ". Estas palabras inconsideradas e irrespetuosas mortificaron e gran manera a la mujer del cacique, la cual riñó a su marido diciendo: "No hables así con la Bella Mujer, no tengas tan mal corazón". El cacique, montando en cólera y encendido en rabia, no pudo por más tiempo soportar la presencia de la Divina Señora, que permanecía en el umbral, dirigiéndole una mirada tan tierna y cariñosa, que era capaz de rendir el corazón más empedernido; desesperado, da un salto y coge el arco para tirarle una flecha diciendo: "Con matarte me dejarás". Adelantándose entonces la Virgen hacia el Cacique, él se abalanzó sobre ella para asirla del brazo y echarla fuera quedando todo envuelto en tinieblas.
El Cacique, fuera de si y mudo de terror, permaneció largo rato inmóvil, con los brazos extendidos y entrelazados, en la misma posición en que quedaron cuando hizo ademán de asir a la Bella Mujer. Tenia una mano abierta y otra cerrada que apretaba cuando podía, pues algo tenia en ella, y en su corto sentir creía que era la "Bella Mujer" a quien había atrapado. La india Isabel, sin entender dijo a su cuñado: "¿Sabes lo que ha sucedido?" Balbuciente y tembloroso, el indio contesto: "Aquí la tengo cogida". Las dos mujeres añadieron: "Muéstranos para verla". El Cacique se acerco entonces a las ascuas que todavía ardían, alargo la mano, la abrió. En su mano había una diminuta imagen que emitía rayos de luz.
El indio envuelve la milagrosa imagen en una hoja y la esconde en la paja del techo de su choza, diciendo: "Ahí te he de quemar para que me dejes". El niño Juan corrió a avisarle a Juan Sánchez, quien con dos de sus compañeros fueron al sitio de la aparición y recogieron la preciosa reliquia.
El domingo 9 de septiembre, el Cacique Coromoto dispuso la huida rápida hacia los montes; pero apenas había entrado en el bosque inmediato al poblado cuando fue mordido por una culebra ponzoñosa. Viéndose mortalmente herido se arrepintió de su comportamiento y pidió a gritos de ser bautizado que le fue suministrado por un buen Cristiano de la Ciudad de Barinas
Juan Sánchez mandó que fuese recogida la imagen, la cual colocó en su casa. Allí la Virgen era venerada por todos los pobladores de la región de Guanare. En el año 1654, por orden del vicario Diego de Lozano, la imagen fue llevada al templo de la ciudad de Guanare.
La reliquia mide 27 milímetros de alto por 22 de ancho. El material de la estampa pudiera ser pergamino o papel de seda. La Virgen aparece pintada de medio cuerpo, está sentada y sostiene al Niño Jesús en su regazo. Su apariencia es de ser dibujada con una fina pluma, trazada como un retrato en tinta china a base de rayas y puntos.
De las palabras que la Virgen dijo al Cacique y a los Indios Cospes desde la primera de sus apariciones de que "Salieran a donde estaban los Blancos para que les echara agua en la cabeza para ir al Cielo", se deduce que la Virgen se constituyó en Misionera de los Indios Venezolanos. Mas no hizo sus apariciones solo para convertir a los Indios sino que dejó su retrato en esta tierra privilegiada para que la iluminara en la sucesión de los tiempos.
El 1º de mayo de 1942 fue declarada Patrona de Venezuela por el Episcopado Nacional. El 7 de octubre de 1944, S. S. Pío XXII, la declaró "Celeste y Principal Patrona de toda la República de Venezuela". Su coronación canónica se celebró en 1952. El Santuario Nacional a la Virgen de Coromoto fue declarado Basílica por S. S. Pío XII el 24 de mayo de 1949.
El nuevo santuario fue construido sobre el sitio exacto donde apareció la Virgen de Coromoto en 1652.
NUESTRA SEÑORA DE COROMOTO VIRGEN DE SEÑORA DE COROMOTO
VENEZUELA
NUESTRA SEÑORA DE COROMOTO
Fiesta: celebrada tres veces al año, el 2 de febrero y el 8 y 11 de septiembre.
La ciudad de Guanare fue fundada el 3 de noviembre de 1591 por el Capitán Juan Fernández de León, en un sitio inmediato al río de su nombre, bajo la denominación de "Ciudad del Espíritu Santo de Valle de San Juan de Guanaguanare". Entre los indios que vivían en la región de Guanaguanare, había un grupo llamados los "Coromotos". Cuando llegaron los españoles y se hizo el reparto de tierras e indios en encomiendas, los Coromotos se internaron en la selva, montañas y valles situados al noroeste de la ciudad de Guanare. En esos apartados lugares se mantuvieron los Coromotos muchos años, perdiéndose completamente su memoria entre los pobladores de la Villa del Espíritu Santo, hasta que llegó la hora de su conversión, mediante la poderosa mediación de la Santísima Virgen María.
Un español honrado y buen cristiano, llamado Juan Sánchez, obtuvo en propiedad los terrenos de Soropo, situados a cuatro o cinco leguas de Guanare, en la margen derecha del Guanaguanare. Juan Sibrián y Bartolomé Sánchez se le unieron para trabajar juntos en la tala de los montes, siembra de los conucos y cría de los ganados.
Cierto día del año 1651 el cacique de los Coromotos, en compañía de su mujer, se dirigía a una parte de la montaña, en donde tenía una tierra de labranza. De repente una hermosísima Señora de belleza incomparable que sostenía e sus brazos un radiante y preciosísimo Niño, se presenta a los dos indios caminando sobre las cristalinas aguas de la corriente. Maravillados éstos, contemplan embelesados a la majestuosa Dama que les sonríe amorosamente, y dirigiéndose al cacique le habla en su idioma, "Salgan del bosque y vayan donde están los blancos para que reciban el agua sobre la cabeza y puedan entrar en el cielo".
Estas palabras iban acompañadas de tanta unción y fuerza persuasiva, que el cacique, impresionado por el suceso y queriendo cumplir con los deseos de la Señora, comunicó las noticias de la aparición al español Juan Sánchez, quien pasaba por ese lugar porque estaba de viaje. Juan Sánchez, gratamente sorprendido por la relación del indio, le dijo que se dispusieran todos para irse con él. Cumplido el plazo señalado, Juan Sánchez estaba en medio de los Coromotos. Toda la tribu se marchó con el español.
El español informó a las autoridades de la Villa lo que había ocurrido y ellas dispusieron que los indígenas se quedasen en ese lugar, y nombraron a Juan Sánchez como su encomendero. Allí vivieron por un tiempo para ser instruidos en la religión cristiana. El abnegado español cumplió su cometido con el mayor cuidado, si escatimar medio alguno. El cacique al principio asistía gustoso a las instrucciones, mas después se fue poco a poco disgustando con su nueva situación, y anhelando la soledad de sus bosques se apartó de las reuniones de Juan Sánchez, sin querer aprender la doctrina cristiana ni recibir las saludables aguas del bautismo. Esto lo hizo preparar su huída
Antes de que se marcharse el cacique, un suceso marcaría el comienzo de la devoción a la Santísima Virgen de Coromoto. Triste y meditabundo estaba el Indio recostado en su choza días antes de su fuga. Con él se hallaban su esposa, su hermana Isabel y un hijo de éste el cual era llamado Juan. Era el 8 de septiembre de 1652. Todo era silencio en la noche pues las Indias al ver de tan mal humor al Cacique que no se atrevían a decir palabra. Habrían transcurrido algunos instantes desde la llegada del cacique cuando de modo visible y corpóreo se presentó la Virgen Santísima. De todo su ser se desprendían copiosos rayos de luz, que bañaban el estrecho recinto de la choza y eran tan potentes que, según declaró la india Isabel, "eran como los del sol cuando está en el mediodía", y sin embargo no deslumbraban ni cansaban la vista de aquellos felices indígenas que contemplaban tan grande maravilla.
Bajo la influencia de estos inesperados resplandores, el cacique volvió la cara y al instante reconoció a la misma Bella Mujer que meses antes había contemplado sobre las aguas de la plácida corriente en sus montañas, y cuyo recuerdo jamás había podido borrar de su memoria. El indio pensaría, probablemente, que la Gran Señora venía para reprocharle su mal proceder e impedirle la fuga. Pasaron unos segundos... el cacique rompió el silencio y dirigiéndose a la Señora le dijo con enojo: "¿Hasta cuándo me quieres perseguir? Bien te puedes volver, que ya no he de hacer lo que me mandas ". Estas palabras inconsideradas e irrespetuosas mortificaron e gran manera a la mujer del cacique, la cual riñó a su marido diciendo: "No hables así con la Bella Mujer, no tengas tan mal corazón". El cacique, montando en cólera y encendido en rabia, no pudo por más tiempo soportar la presencia de la Divina Señora, que permanecía en el umbral, dirigiéndole una mirada tan tierna y cariñosa, que era capaz de rendir el corazón más empedernido; desesperado, da un salto y coge el arco para tirarle una flecha diciendo: "Con matarte me dejarás". Adelantándose entonces la Virgen hacia el Cacique, él se abalanzó sobre ella para asirla del brazo y echarla fuera quedando todo envuelto en tinieblas.
El Cacique, fuera de si y mudo de terror, permaneció largo rato inmóvil, con los brazos extendidos y entrelazados, en la misma posición en que quedaron cuando hizo ademán de asir a la Bella Mujer. Tenia una mano abierta y otra cerrada que apretaba cuando podía, pues algo tenia en ella, y en su corto sentir creía que era la "Bella Mujer" a quien había atrapado. La india Isabel, sin entender dijo a su cuñado: "¿Sabes lo que ha sucedido?" Balbuciente y tembloroso, el indio contesto: "Aquí la tengo cogida". Las dos mujeres añadieron: "Muéstranos para verla". El Cacique se acerco entonces a las ascuas que todavía ardían, alargo la mano, la abrió. En su mano había una diminuta imagen que emitía rayos de luz.
El indio envuelve la milagrosa imagen en una hoja y la esconde en la paja del techo de su choza, diciendo: "Ahí te he de quemar para que me dejes". El niño Juan corrió a avisarle a Juan Sánchez, quien con dos de sus compañeros fueron al sitio de la aparición y recogieron la preciosa reliquia.
El domingo 9 de septiembre, el Cacique Coromoto dispuso la huida rápida hacia los montes; pero apenas había entrado en el bosque inmediato al poblado cuando fue mordido por una culebra ponzoñosa. Viéndose mortalmente herido se arrepintió de su comportamiento y pidió a gritos de ser bautizado que le fue suministrado por un buen Cristiano de la Ciudad de Barinas
Juan Sánchez mandó que fuese recogida la imagen, la cual colocó en su casa. Allí la Virgen era venerada por todos los pobladores de la región de Guanare. En el año 1654, por orden del vicario Diego de Lozano, la imagen fue llevada al templo de la ciudad de Guanare.
La reliquia mide 27 milímetros de alto por 22 de ancho. El material de la estampa pudiera ser pergamino o papel de seda. La Virgen aparece pintada de medio cuerpo, está sentada y sostiene al Niño Jesús en su regazo. Su apariencia es de ser dibujada con una fina pluma, trazada como un retrato en tinta china a base de rayas y puntos.
De las palabras que la Virgen dijo al Cacique y a los Indios Cospes desde la primera de sus apariciones de que "Salieran a donde estaban los Blancos para que les echara agua en la cabeza para ir al Cielo", se deduce que la Virgen se constituyó en Misionera de los Indios Venezolanos. Mas no hizo sus apariciones solo para convertir a los Indios sino que dejó su retrato en esta tierra privilegiada para que la iluminara en la sucesión de los tiempos.
El 1º de mayo de 1942 fue declarada Patrona de Venezuela por el Episcopado Nacional. El 7 de octubre de 1944, S. S. Pío XXII, la declaró "Celeste y Principal Patrona de toda la República de Venezuela". Su coronación canónica se celebró en 1952. El Santuario Nacional a la Virgen de Coromoto fue declarado Basílica por S. S. Pío XII el 24 de mayo de 1949.
El nuevo santuario fue construido sobre el sitio exacto donde apareció la Virgen de Coromoto en 1652.
NUESTRA SEÑORA DE COROMOTO
Fiesta: celebrada tres veces al año, el 2 de febrero y el 8 y 11 de septiembre.
La ciudad de Guanare fue fundada el 3 de noviembre de 1591 por el Capitán Juan Fernández de León, en un sitio inmediato al río de su nombre, bajo la denominación de "Ciudad del Espíritu Santo de Valle de San Juan de Guanaguanare". Entre los indios que vivían en la región de Guanaguanare, había un grupo llamados los "Coromotos". Cuando llegaron los españoles y se hizo el reparto de tierras e indios en encomiendas, los Coromotos se internaron en la selva, montañas y valles situados al noroeste de la ciudad de Guanare. En esos apartados lugares se mantuvieron los Coromotos muchos años, perdiéndose completamente su memoria entre los pobladores de la Villa del Espíritu Santo, hasta que llegó la hora de su conversión, mediante la poderosa mediación de la Santísima Virgen María.
Un español honrado y buen cristiano, llamado Juan Sánchez, obtuvo en propiedad los terrenos de Soropo, situados a cuatro o cinco leguas de Guanare, en la margen derecha del Guanaguanare. Juan Sibrián y Bartolomé Sánchez se le unieron para trabajar juntos en la tala de los montes, siembra de los conucos y cría de los ganados.
Cierto día del año 1651 el cacique de los Coromotos, en compañía de su mujer, se dirigía a una parte de la montaña, en donde tenía una tierra de labranza. De repente una hermosísima Señora de belleza incomparable que sostenía e sus brazos un radiante y preciosísimo Niño, se presenta a los dos indios caminando sobre las cristalinas aguas de la corriente. Maravillados éstos, contemplan embelesados a la majestuosa Dama que les sonríe amorosamente, y dirigiéndose al cacique le habla en su idioma, "Salgan del bosque y vayan donde están los blancos para que reciban el agua sobre la cabeza y puedan entrar en el cielo".
Estas palabras iban acompañadas de tanta unción y fuerza persuasiva, que el cacique, impresionado por el suceso y queriendo cumplir con los deseos de la Señora, comunicó las noticias de la aparición al español Juan Sánchez, quien pasaba por ese lugar porque estaba de viaje. Juan Sánchez, gratamente sorprendido por la relación del indio, le dijo que se dispusieran todos para irse con él. Cumplido el plazo señalado, Juan Sánchez estaba en medio de los Coromotos. Toda la tribu se marchó con el español.
El español informó a las autoridades de la Villa lo que había ocurrido y ellas dispusieron que los indígenas se quedasen en ese lugar, y nombraron a Juan Sánchez como su encomendero. Allí vivieron por un tiempo para ser instruidos en la religión cristiana. El abnegado español cumplió su cometido con el mayor cuidado, si escatimar medio alguno. El cacique al principio asistía gustoso a las instrucciones, mas después se fue poco a poco disgustando con su nueva situación, y anhelando la soledad de sus bosques se apartó de las reuniones de Juan Sánchez, sin querer aprender la doctrina cristiana ni recibir las saludables aguas del bautismo. Esto lo hizo preparar su huída
Antes de que se marcharse el cacique, un suceso marcaría el comienzo de la devoción a la Santísima Virgen de Coromoto. Triste y meditabundo estaba el Indio recostado en su choza días antes de su fuga. Con él se hallaban su esposa, su hermana Isabel y un hijo de éste el cual era llamado Juan. Era el 8 de septiembre de 1652. Todo era silencio en la noche pues las Indias al ver de tan mal humor al Cacique que no se atrevían a decir palabra. Habrían transcurrido algunos instantes desde la llegada del cacique cuando de modo visible y corpóreo se presentó la Virgen Santísima. De todo su ser se desprendían copiosos rayos de luz, que bañaban el estrecho recinto de la choza y eran tan potentes que, según declaró la india Isabel, "eran como los del sol cuando está en el mediodía", y sin embargo no deslumbraban ni cansaban la vista de aquellos felices indígenas que contemplaban tan grande maravilla.
Bajo la influencia de estos inesperados resplandores, el cacique volvió la cara y al instante reconoció a la misma Bella Mujer que meses antes había contemplado sobre las aguas de la plácida corriente en sus montañas, y cuyo recuerdo jamás había podido borrar de su memoria. El indio pensaría, probablemente, que la Gran Señora venía para reprocharle su mal proceder e impedirle la fuga. Pasaron unos segundos... el cacique rompió el silencio y dirigiéndose a la Señora le dijo con enojo: "¿Hasta cuándo me quieres perseguir? Bien te puedes volver, que ya no he de hacer lo que me mandas ". Estas palabras inconsideradas e irrespetuosas mortificaron e gran manera a la mujer del cacique, la cual riñó a su marido diciendo: "No hables así con la Bella Mujer, no tengas tan mal corazón". El cacique, montando en cólera y encendido en rabia, no pudo por más tiempo soportar la presencia de la Divina Señora, que permanecía en el umbral, dirigiéndole una mirada tan tierna y cariñosa, que era capaz de rendir el corazón más empedernido; desesperado, da un salto y coge el arco para tirarle una flecha diciendo: "Con matarte me dejarás". Adelantándose entonces la Virgen hacia el Cacique, él se abalanzó sobre ella para asirla del brazo y echarla fuera quedando todo envuelto en tinieblas.
El Cacique, fuera de si y mudo de terror, permaneció largo rato inmóvil, con los brazos extendidos y entrelazados, en la misma posición en que quedaron cuando hizo ademán de asir a la Bella Mujer. Tenia una mano abierta y otra cerrada que apretaba cuando podía, pues algo tenia en ella, y en su corto sentir creía que era la "Bella Mujer" a quien había atrapado. La india Isabel, sin entender dijo a su cuñado: "¿Sabes lo que ha sucedido?" Balbuciente y tembloroso, el indio contesto: "Aquí la tengo cogida". Las dos mujeres añadieron: "Muéstranos para verla". El Cacique se acerco entonces a las ascuas que todavía ardían, alargo la mano, la abrió. En su mano había una diminuta imagen que emitía rayos de luz.
El indio envuelve la milagrosa imagen en una hoja y la esconde en la paja del techo de su choza, diciendo: "Ahí te he de quemar para que me dejes". El niño Juan corrió a avisarle a Juan Sánchez, quien con dos de sus compañeros fueron al sitio de la aparición y recogieron la preciosa reliquia.
El domingo 9 de septiembre, el Cacique Coromoto dispuso la huida rápida hacia los montes; pero apenas había entrado en el bosque inmediato al poblado cuando fue mordido por una culebra ponzoñosa. Viéndose mortalmente herido se arrepintió de su comportamiento y pidió a gritos de ser bautizado que le fue suministrado por un buen Cristiano de la Ciudad de Barinas
Juan Sánchez mandó que fuese recogida la imagen, la cual colocó en su casa. Allí la Virgen era venerada por todos los pobladores de la región de Guanare. En el año 1654, por orden del vicario Diego de Lozano, la imagen fue llevada al templo de la ciudad de Guanare.
La reliquia mide 27 milímetros de alto por 22 de ancho. El material de la estampa pudiera ser pergamino o papel de seda. La Virgen aparece pintada de medio cuerpo, está sentada y sostiene al Niño Jesús en su regazo. Su apariencia es de ser dibujada con una fina pluma, trazada como un retrato en tinta china a base de rayas y puntos.
De las palabras que la Virgen dijo al Cacique y a los Indios Cospes desde la primera de sus apariciones de que "Salieran a donde estaban los Blancos para que les echara agua en la cabeza para ir al Cielo", se deduce que la Virgen se constituyó en Misionera de los Indios Venezolanos. Mas no hizo sus apariciones solo para convertir a los Indios sino que dejó su retrato en esta tierra privilegiada para que la iluminara en la sucesión de los tiempos.
El 1º de mayo de 1942 fue declarada Patrona de Venezuela por el Episcopado Nacional. El 7 de octubre de 1944, S. S. Pío XXII, la declaró "Celeste y Principal Patrona de toda la República de Venezuela". Su coronación canónica se celebró en 1952. El Santuario Nacional a la Virgen de Coromoto fue declarado Basílica por S. S. Pío XII el 24 de mayo de 1949.
El nuevo santuario fue construido sobre el sitio exacto donde apareció la Virgen de Coromoto en 1652.
VIRGEN DE LOS TREINTA Y TRES
URUGUAY
VIRGEN DE LOS TREINTA Y TRES
Fiesta: Segundo domingo de noviembre
En el antiguo pueblo de Pintado, hoy Villa Vieja, a unos veinte kilómetros al oeste de la ciudad de Florida, en la república del Uruguay, se erigió a fines del siglo XVIII una capilla que recibió el nombre de Capilla del Pintado. En ella se rendía culto a una Virgencita, que según los informes más probables, había sido enviada por los jesuitas desde Paraguay a mediados del mismo siglo. Cuando a principios del siguiente siglo, el vecindario del Pintado logró la construcción de una parroquia, los principales pobladores, se consagraron a su Patrona la Inmaculada, bajo la advocación de Nuestra Señora de Luján. Su primer párroco, el presbítero Santiago Figueredo, en vista de la pobreza y aridez de aquellos terrenos resolvió trasladar la parroquia a otro lugar más cómodo y propicio para el culto de la Virgen. Acudió al Cabildo de Montevideo y una vez obtenido el permiso, los vecinos del Pintado se trasladaron a la que hoy es la ciudad de Florida. En este lugar se construyó otra capilla y se colocó a la Virgen de Luján. Al pie de esa imagen el 25 de mayo de 1825 se inició la lucha por la independencia de Uruguay.
"La noble tierra de los uruguayos, hermosa por el verdor de sus praderas y por sus cuchillas suavemente onduladas, se ufana de ser antigua sede de piedad mariana, la que, así como sugiere a los cristianos sentimientos religiosos, de la misma manera lleva con facilidad a todos los ciudadanos al recuerdo de la libertad conquistada y a los comienzos de la Patria naciente." Con estas palabras comienza el Papa Juan XXIII la bula con la que declara patrona principal de Uruguay a la Virgen de los Treinta y Tres. Un poco más adelante, después de hablar del origen de esta devoción continua diciendo: "Finalmente en nuestros días -lo que nos causa gran alegría- todo el pueblo de la República venera con amor ardiente a la misma Virgen, la cual, si de veras ocupa el centro del templo, con razón mayor se debe afirmar que vive en los ánimos y en las mentes de todos."
Esta pequeña imagen de la Virgen, tan querida por todos los uruguayos, mide tan solo treinta y seis centímetros de alto. Está tallada en madera de cedro y procede, según la tradición, de las misiones de los padres Jesuitas. La sagrada imagen fue colocada en la iglesia de Florida Blanca e inmediatamente sus habitantes le rindieron un culto filial.
El nombre de la Virgen podría parecer un poco extraño a quien no conoce su historia. El origen de esta advocación de la Virgen de los Treinta y Tres está ligado a la gesta libertadora de los Uruguayos. La devoción no tuvo en su origen ningún acontecimiento extraordinario, ninguna señal que va más allá del orden natural de las cosas. A comienzos del siglo XIX los pueblos latinoamericanos estaban luchando por su independencia. Y en Uruguay ocurría lo mismo. Era el año de 1825. La lucha por la libertad estaba encabezada por un valeroso grupo de patriotas; todos ellos, al igual que su pueblo, católicos y devotos fervorosos de la Virgen María. Como es natural, al iniciar la arriesgada campaña para alcanzar la libertad de la Patria, quisieron poner el éxito de su empresa en manos de María. Así que los caudillos acudieron a la parroquia, participaron en la santa misa y, al terminar, inclinaron su bandera tricolor delante de la imagen de la Sma. Virgen pidiéndole su bendición. El número de los caudillos era precisamente treinta y tres, y desde entonces el pueblo uruguayo ha designado con el nombre de "Virgen de los Treinta y Tres" a la pequeña imagen de la Iglesia parroquial de Florida
El Papa Juan Pablo II acudió como peregrino a este santuario mariano y en su ángelus del 28 de junio de 1992 compartió su experiencia de ese lugar: "Recuerdo con emoción mi visita a Nuestra Señora de los Treinta y Tres, el 8 de mayo de 1988, durante el viaje apostólico a aquella querida Nación: contemplando la santa imagen rece por América Latina, pues -como había subrayado aquel mismo día, al recitar el Regina Coeli- "la Virgen María, Reina de los Apóstoles, la que con su fe y ejemplo de vida, precede a los heraldos del Evangelio, nos hace sentir la hermandad de todos los pueblos que en esas tierras benditas han acogido la palabra y el bautismo de Cristo..."
Devociones y celebraciones
Como en todos los países, sobre todo en América, el santuario fue centro de reunión, tanto en las fiestas como en las desgracias del pueblo.
Según testimonios muy antiguos, siempre que había pestes y secas se hacían procesiones de rogativas con la Virgen de los Treinta y Tres. Luego de obtenida la gracia, se rezaba la misa de acción de gracias y se daba la bendición con el Santísimo. Ocasiones especiales de rogativas fueron las desgracias colectivas, como el cólera en 1866, o epidemias como el tifus y la viruela. La primera peregrinación nacional se realiza el 15 de agosto de 1908, organizada por la Congregación Mariana Mayor de Montevideo.
En 1945 el Obispo Diocesano Mons. Miguel Paternain tuvo la feliz y original idea de hacer un recorrido llevando la imagen de la Virgen de los Treinta y Tres por toda la diócesis, casi medio Uruguay. El recorrido que duró del 6 al 28 de octubre de 1945 dio lugar a pequeñas misiones populares en las grandes ciudades por donde pasó: Minas, Treinta y Tres, Melo, Tacuarembó, Paso de los Toros, Durazno, Sarandí y Florida. En los pequeños pueblos y a lo largo del camino -en largos trechos no existía aún la carretera- se congregaba la gente con inusitado entusiasmo. En todas partes fue hermosa ocasión para unir la devoción a la tradición patria, con homenajes típicos de caballadas, desfiles de carretas y carros.
Desde entonces la peregrinación ha constituido una celebración clásica en toda la diócesis, y se realiza el segundo domingo de noviembre. El esquema tradicional de Misa solemne por la mañana y procesión por la tarde por las calles de la ciudad, ha ido evolucionando. Ahora se realiza una gran Concelebración al aire libre, en el parque donde se leyera el acta de la Declaratoria de la Independencia Nacional en 1825. Las largas caminatas han sido sustituidas por celebraciones más reposadas, en base a la lectura y meditación de la Palabra. Desde hace algunos años se realiza, fundamentalmente para jóvenes, una caminata de 13 kms de recorrido llevando la Imagen de la Virgen, rezando, cantando y reflexionan do sobre la temática del año.
VIRGEN DE LOS TREINTA Y TRES
Fiesta: Segundo domingo de noviembre
En el antiguo pueblo de Pintado, hoy Villa Vieja, a unos veinte kilómetros al oeste de la ciudad de Florida, en la república del Uruguay, se erigió a fines del siglo XVIII una capilla que recibió el nombre de Capilla del Pintado. En ella se rendía culto a una Virgencita, que según los informes más probables, había sido enviada por los jesuitas desde Paraguay a mediados del mismo siglo. Cuando a principios del siguiente siglo, el vecindario del Pintado logró la construcción de una parroquia, los principales pobladores, se consagraron a su Patrona la Inmaculada, bajo la advocación de Nuestra Señora de Luján. Su primer párroco, el presbítero Santiago Figueredo, en vista de la pobreza y aridez de aquellos terrenos resolvió trasladar la parroquia a otro lugar más cómodo y propicio para el culto de la Virgen. Acudió al Cabildo de Montevideo y una vez obtenido el permiso, los vecinos del Pintado se trasladaron a la que hoy es la ciudad de Florida. En este lugar se construyó otra capilla y se colocó a la Virgen de Luján. Al pie de esa imagen el 25 de mayo de 1825 se inició la lucha por la independencia de Uruguay.
"La noble tierra de los uruguayos, hermosa por el verdor de sus praderas y por sus cuchillas suavemente onduladas, se ufana de ser antigua sede de piedad mariana, la que, así como sugiere a los cristianos sentimientos religiosos, de la misma manera lleva con facilidad a todos los ciudadanos al recuerdo de la libertad conquistada y a los comienzos de la Patria naciente." Con estas palabras comienza el Papa Juan XXIII la bula con la que declara patrona principal de Uruguay a la Virgen de los Treinta y Tres. Un poco más adelante, después de hablar del origen de esta devoción continua diciendo: "Finalmente en nuestros días -lo que nos causa gran alegría- todo el pueblo de la República venera con amor ardiente a la misma Virgen, la cual, si de veras ocupa el centro del templo, con razón mayor se debe afirmar que vive en los ánimos y en las mentes de todos."
Esta pequeña imagen de la Virgen, tan querida por todos los uruguayos, mide tan solo treinta y seis centímetros de alto. Está tallada en madera de cedro y procede, según la tradición, de las misiones de los padres Jesuitas. La sagrada imagen fue colocada en la iglesia de Florida Blanca e inmediatamente sus habitantes le rindieron un culto filial.
El nombre de la Virgen podría parecer un poco extraño a quien no conoce su historia. El origen de esta advocación de la Virgen de los Treinta y Tres está ligado a la gesta libertadora de los Uruguayos. La devoción no tuvo en su origen ningún acontecimiento extraordinario, ninguna señal que va más allá del orden natural de las cosas. A comienzos del siglo XIX los pueblos latinoamericanos estaban luchando por su independencia. Y en Uruguay ocurría lo mismo. Era el año de 1825. La lucha por la libertad estaba encabezada por un valeroso grupo de patriotas; todos ellos, al igual que su pueblo, católicos y devotos fervorosos de la Virgen María. Como es natural, al iniciar la arriesgada campaña para alcanzar la libertad de la Patria, quisieron poner el éxito de su empresa en manos de María. Así que los caudillos acudieron a la parroquia, participaron en la santa misa y, al terminar, inclinaron su bandera tricolor delante de la imagen de la Sma. Virgen pidiéndole su bendición. El número de los caudillos era precisamente treinta y tres, y desde entonces el pueblo uruguayo ha designado con el nombre de "Virgen de los Treinta y Tres" a la pequeña imagen de la Iglesia parroquial de Florida
El Papa Juan Pablo II acudió como peregrino a este santuario mariano y en su ángelus del 28 de junio de 1992 compartió su experiencia de ese lugar: "Recuerdo con emoción mi visita a Nuestra Señora de los Treinta y Tres, el 8 de mayo de 1988, durante el viaje apostólico a aquella querida Nación: contemplando la santa imagen rece por América Latina, pues -como había subrayado aquel mismo día, al recitar el Regina Coeli- "la Virgen María, Reina de los Apóstoles, la que con su fe y ejemplo de vida, precede a los heraldos del Evangelio, nos hace sentir la hermandad de todos los pueblos que en esas tierras benditas han acogido la palabra y el bautismo de Cristo..."
Devociones y celebraciones
Como en todos los países, sobre todo en América, el santuario fue centro de reunión, tanto en las fiestas como en las desgracias del pueblo.
Según testimonios muy antiguos, siempre que había pestes y secas se hacían procesiones de rogativas con la Virgen de los Treinta y Tres. Luego de obtenida la gracia, se rezaba la misa de acción de gracias y se daba la bendición con el Santísimo. Ocasiones especiales de rogativas fueron las desgracias colectivas, como el cólera en 1866, o epidemias como el tifus y la viruela. La primera peregrinación nacional se realiza el 15 de agosto de 1908, organizada por la Congregación Mariana Mayor de Montevideo.
En 1945 el Obispo Diocesano Mons. Miguel Paternain tuvo la feliz y original idea de hacer un recorrido llevando la imagen de la Virgen de los Treinta y Tres por toda la diócesis, casi medio Uruguay. El recorrido que duró del 6 al 28 de octubre de 1945 dio lugar a pequeñas misiones populares en las grandes ciudades por donde pasó: Minas, Treinta y Tres, Melo, Tacuarembó, Paso de los Toros, Durazno, Sarandí y Florida. En los pequeños pueblos y a lo largo del camino -en largos trechos no existía aún la carretera- se congregaba la gente con inusitado entusiasmo. En todas partes fue hermosa ocasión para unir la devoción a la tradición patria, con homenajes típicos de caballadas, desfiles de carretas y carros.
Desde entonces la peregrinación ha constituido una celebración clásica en toda la diócesis, y se realiza el segundo domingo de noviembre. El esquema tradicional de Misa solemne por la mañana y procesión por la tarde por las calles de la ciudad, ha ido evolucionando. Ahora se realiza una gran Concelebración al aire libre, en el parque donde se leyera el acta de la Declaratoria de la Independencia Nacional en 1825. Las largas caminatas han sido sustituidas por celebraciones más reposadas, en base a la lectura y meditación de la Palabra. Desde hace algunos años se realiza, fundamentalmente para jóvenes, una caminata de 13 kms de recorrido llevando la Imagen de la Virgen, rezando, cantando y reflexionan do sobre la temática del año.
VIRGEN DE ALTAGRACIA HISTORIA
NUESTRA SEÑORA DE ALTAGRACIA
Fiesta: 21 de enero
La Virgen de la Altagracia es la Protectora del Pueblo Dominicano (por confusión, muchas personas piensan que es la Patrona del país). Su devoción, por parte de la población católica, se inició en el país durante el período colonial, de donde pasó a otras regiones de América. Existen documentos históricos que prueban que en el año de 1502, en la Isla de Santo Domingo, ya se daba culto a la Virgen Santísima bajo la advocación de Nuestra Señora de la Altagracia,
El Santuario de Nuestra Señora de Altagracia fue el primero que existió en América. Además la Republica Dominicana tiene otras numerosas primacías: fue en esta tierra del Nuevo Mundo donde se plantó la primera cruz, donde se celebró la primera misa, donde se recitó la primera Avemaría, y de donde partió la irradiación de la fe a las otras islas cercanas, para de ahí extenderse a tierra firme.
El 12 de mayo de 1512 es erigida en parroquia la villa de Salvaleón de Higüey por el Obispo de Santo Domingo, García Padilla. Para esa época, se instalaron en Higüey los hermanos Alonso y Antonio de Trejo, naturales de Plasencia, en Extremadura (España). Al mudarse estos hermanos a la villa de Higüey, trajeron consigo la imagen de la Virgen de la Altagracia y, más tarde, la ofrecieron a la parroquia para que todos pudieran venerarla.
En su relación del año de 1650, el canónigo Luis Gerónimo de Alcócer dice:
“La ymagen miraculosa de nuestra Señora de Alta Gracia está en la villa de Higüey, como treynta leguas desta Ciudad de Santo Domingo; son innumerables las misericordias que Dios Nuestro Señor a obrado y cada día obra con los que se encomiendan a su Santa ymagen: consta que la trayeron a esta ysla dos hidalgos naturales de Placencia en Extremadura, nombrados Alonso y Antonio de Trexo que fueron de los primeros pobladores desta ysla, personas nobles como consta de una cédula del Rey Don Felipe Primero, año de 1506, en que encomienda al Governador desta Ysla que los acomode y aproveche en ella, y aviendo esperimentado algunos milagros que avia hecho con ellos la pusieron para mayor veneracion en la yglesia parroquial de Higüey, adonde eran vecinos y tenían haciendas. Parece que no quiere Dios Nuestro Señor que salga de aquella villa, porque a los principios embiaron por ella el Arzobispo y cabildo de la Cathedral y se desapareció de vn arca adonde la traian cerrada con veneración y cuidado y el mesmo tiempo se apareció en su yglecia de Higüei adonde solia estar; está pintada en un lienzo muy delgado de media vara de largo y la pintura es del nacimiento y está Nuestra Señora con el Niño Jesús delante y San Joseph a sus espaldas. Y con aver tanto tiempo tiene muy vivos los colores y la pintura como fresca; van en romería a esta santa ymagen de Nuestra Señora de Alta Gracia de toda ysla y de las partes de las Indias que están más serca y cada día se ven muchos milagros que por ser tantos ya no se averiguan ni escriven, algunos en señal de agradecimiento, los hacen pintar en las paredes y otras parte de la yglecia y con ser los menos ya no ay lugar para más; son muchas las lismosnas que se hacen a esta santa yglesia y así está bien proveída de ornamentos y tiene muchas lámparas de plata delante de su santa ymagen”.
Los numerosos milagros de la imagen hicieron que ésta se volviera el centro de la devoción de la isla, y así surgió la necesidad de construir un santuario, el cual fue hecho de paja, al igual que las demás iglesias circunvecinas, anexo a la parroquia de la villa. Fue Don Simón de Bolivar, antecesor del "Libertador", quien, al ver la devoción de la gente, no sólo de la isla, sino también de las otras islas de la comarca, pidió al Rey ayuda económica para poder terminar la iglesia.
En un principio la fiesta de Nuestra Señora de Altagracia se estableció para el 15 de agosto, por ser el día de la Asunción de María, pero un acontecimiento histórico cambió la fecha. En 1689 Francia ordenó a todos sus súbditos de la parte de la Española que se apoderasen de toda la isla, pero los nativos quisieron impedírselo. En 1690, los españoles encabezados por Antonio Miniel invadieron el territorio del Oeste y el 21 de enero derrotaron a los franceses en la histórica batalla de la Sabana Real de la Limonade, pereciendo el gobernador francés Cussy en la acción y retirándose luego los españoles a Santiago. Como las tropas procedentes del Este de la isla elevaron sus plegarias a Nuestra Señora de la Altagracia la víspera del combate, al verse triunfantes iniciaron la celebración de su fiesta religiosa en ese día (21 de enero), en vez del 15 de agosto
En 1692 el arzobispo Isidoro Rodríguez Lorenzo escribió una carta dirigida “a todos los fieles cristianos y habitantes, vecinos y moradores de este nuestro arzobispado” en donde por primera vez aparece una autoridad eclesiástica aprobando como buena y válida la fiesta de los 21 de enero.
A principio del siglo XX, Monseñor Arturo de Meriño, Arzobispo de Santo Domingo, pidió a la Santa Sede la concesión de Oficio Divino y Misa Propia para el día de la Virgen de la Altagracia suplicando, además, que fuese como festividad de precepto los 21 de enero, ya que los 15 de agosto no se podía pues la Iglesia Católica celebraba en esa fecha el Misterio de la Asunción de la Virgen a los Cielos. El pedimento fue aprobado y la concesión es efectiva para toda la Arquidiócesis de Santo Domingo. El 21 de enero fue declarado oficialmente día no laborable y de fiesta nacional en todo el territorio nacional durante el gobierno de Horacio Vásquez.
La imagen de Nuestra Señora de Altagracia tuvo el privilegio especial de haber sido coronada dos veces. El 15 de agosto de 1922, en el pontificado de Pío Xl, fue canónicamente coronada Nuestra Señora de la Altagracia, traída desde su Santuario de la Villa de Higüey, hasta la Capital de la República. El Papa Juan Pablo II, durante su visita al país, coronó personalmente el 25 de enero de 1979 a la imagen con una diadema de plata sobredorada, regalo personal suyo a la virgen.
La advocación de la Virgen de Altagracia es muy popular, concurriendo a su santuario todos los años numerosas romerías que van desde los más apartados confines de la isla a ofrendarle los votos y promesas hechas en momentos de tribulación
Fiesta: 21 de enero
La Virgen de la Altagracia es la Protectora del Pueblo Dominicano (por confusión, muchas personas piensan que es la Patrona del país). Su devoción, por parte de la población católica, se inició en el país durante el período colonial, de donde pasó a otras regiones de América. Existen documentos históricos que prueban que en el año de 1502, en la Isla de Santo Domingo, ya se daba culto a la Virgen Santísima bajo la advocación de Nuestra Señora de la Altagracia,
El Santuario de Nuestra Señora de Altagracia fue el primero que existió en América. Además la Republica Dominicana tiene otras numerosas primacías: fue en esta tierra del Nuevo Mundo donde se plantó la primera cruz, donde se celebró la primera misa, donde se recitó la primera Avemaría, y de donde partió la irradiación de la fe a las otras islas cercanas, para de ahí extenderse a tierra firme.
El 12 de mayo de 1512 es erigida en parroquia la villa de Salvaleón de Higüey por el Obispo de Santo Domingo, García Padilla. Para esa época, se instalaron en Higüey los hermanos Alonso y Antonio de Trejo, naturales de Plasencia, en Extremadura (España). Al mudarse estos hermanos a la villa de Higüey, trajeron consigo la imagen de la Virgen de la Altagracia y, más tarde, la ofrecieron a la parroquia para que todos pudieran venerarla.
En su relación del año de 1650, el canónigo Luis Gerónimo de Alcócer dice:
“La ymagen miraculosa de nuestra Señora de Alta Gracia está en la villa de Higüey, como treynta leguas desta Ciudad de Santo Domingo; son innumerables las misericordias que Dios Nuestro Señor a obrado y cada día obra con los que se encomiendan a su Santa ymagen: consta que la trayeron a esta ysla dos hidalgos naturales de Placencia en Extremadura, nombrados Alonso y Antonio de Trexo que fueron de los primeros pobladores desta ysla, personas nobles como consta de una cédula del Rey Don Felipe Primero, año de 1506, en que encomienda al Governador desta Ysla que los acomode y aproveche en ella, y aviendo esperimentado algunos milagros que avia hecho con ellos la pusieron para mayor veneracion en la yglesia parroquial de Higüey, adonde eran vecinos y tenían haciendas. Parece que no quiere Dios Nuestro Señor que salga de aquella villa, porque a los principios embiaron por ella el Arzobispo y cabildo de la Cathedral y se desapareció de vn arca adonde la traian cerrada con veneración y cuidado y el mesmo tiempo se apareció en su yglecia de Higüei adonde solia estar; está pintada en un lienzo muy delgado de media vara de largo y la pintura es del nacimiento y está Nuestra Señora con el Niño Jesús delante y San Joseph a sus espaldas. Y con aver tanto tiempo tiene muy vivos los colores y la pintura como fresca; van en romería a esta santa ymagen de Nuestra Señora de Alta Gracia de toda ysla y de las partes de las Indias que están más serca y cada día se ven muchos milagros que por ser tantos ya no se averiguan ni escriven, algunos en señal de agradecimiento, los hacen pintar en las paredes y otras parte de la yglecia y con ser los menos ya no ay lugar para más; son muchas las lismosnas que se hacen a esta santa yglesia y así está bien proveída de ornamentos y tiene muchas lámparas de plata delante de su santa ymagen”.
Los numerosos milagros de la imagen hicieron que ésta se volviera el centro de la devoción de la isla, y así surgió la necesidad de construir un santuario, el cual fue hecho de paja, al igual que las demás iglesias circunvecinas, anexo a la parroquia de la villa. Fue Don Simón de Bolivar, antecesor del "Libertador", quien, al ver la devoción de la gente, no sólo de la isla, sino también de las otras islas de la comarca, pidió al Rey ayuda económica para poder terminar la iglesia.
En un principio la fiesta de Nuestra Señora de Altagracia se estableció para el 15 de agosto, por ser el día de la Asunción de María, pero un acontecimiento histórico cambió la fecha. En 1689 Francia ordenó a todos sus súbditos de la parte de la Española que se apoderasen de toda la isla, pero los nativos quisieron impedírselo. En 1690, los españoles encabezados por Antonio Miniel invadieron el territorio del Oeste y el 21 de enero derrotaron a los franceses en la histórica batalla de la Sabana Real de la Limonade, pereciendo el gobernador francés Cussy en la acción y retirándose luego los españoles a Santiago. Como las tropas procedentes del Este de la isla elevaron sus plegarias a Nuestra Señora de la Altagracia la víspera del combate, al verse triunfantes iniciaron la celebración de su fiesta religiosa en ese día (21 de enero), en vez del 15 de agosto
En 1692 el arzobispo Isidoro Rodríguez Lorenzo escribió una carta dirigida “a todos los fieles cristianos y habitantes, vecinos y moradores de este nuestro arzobispado” en donde por primera vez aparece una autoridad eclesiástica aprobando como buena y válida la fiesta de los 21 de enero.
A principio del siglo XX, Monseñor Arturo de Meriño, Arzobispo de Santo Domingo, pidió a la Santa Sede la concesión de Oficio Divino y Misa Propia para el día de la Virgen de la Altagracia suplicando, además, que fuese como festividad de precepto los 21 de enero, ya que los 15 de agosto no se podía pues la Iglesia Católica celebraba en esa fecha el Misterio de la Asunción de la Virgen a los Cielos. El pedimento fue aprobado y la concesión es efectiva para toda la Arquidiócesis de Santo Domingo. El 21 de enero fue declarado oficialmente día no laborable y de fiesta nacional en todo el territorio nacional durante el gobierno de Horacio Vásquez.
La imagen de Nuestra Señora de Altagracia tuvo el privilegio especial de haber sido coronada dos veces. El 15 de agosto de 1922, en el pontificado de Pío Xl, fue canónicamente coronada Nuestra Señora de la Altagracia, traída desde su Santuario de la Villa de Higüey, hasta la Capital de la República. El Papa Juan Pablo II, durante su visita al país, coronó personalmente el 25 de enero de 1979 a la imagen con una diadema de plata sobredorada, regalo personal suyo a la virgen.
La advocación de la Virgen de Altagracia es muy popular, concurriendo a su santuario todos los años numerosas romerías que van desde los más apartados confines de la isla a ofrendarle los votos y promesas hechas en momentos de tribulación
VIRGEN DE LAS MERCEDES NUESTRA SEÑORA DE LAS MERCEDES
REPUBLICA DOMINICANA
NUESTRA SEÑORA DE LAS MERCEDES
NUESTRA SEÑORA DE MERCEDES
La Isla Española, también conocida como Isla de Santo Domingo se encuentra en la actualidad distribuida en dos repúblicas: Hatí y República Dominicana.
Desde sus inicios coloniales en la isla se hizo presente la figura de la Virgen María, especialmente bajo la advocación de la Altagracia, que desde principios del siglo XV hizo presencia en Salvaleón de Higuey en el Este del país y la advocación de las Mercedes, que fue declarada Patrona de la República Dominicana y cuyo santuario se encuentra en el Santo Cerro, en el valle de La Vega Real.
La República Dominicana tiene por tanto, dos advocaciones marianas: la Virgen de las Mercedes, proclamada como Patrona de la Isla La Española (y, por tanto, de la República Dominicana) en el siglo XVII; y la Virgen de la Altagracia, proclamada como Protectora del Pueblo Dominicano.
EL SANTO CERRO Y EL SANTUARIO DE LA VIRGEN DE LAS MERCEDES
P. Luis Rosario Peña, Coordinador Nacional de la Pastoral Juvenil de la iglesia en la Republica Dominicana
Fiesta: 24 de septiembre
La devoción a la Virgen de las Mercedes o de la Merced en el país parte casi desde el descubrimiento de la isla. Pero fue siendo Gobernador de La Española Don Diego Gómez de Sandoval en 1615 cuando se la declaró patrona de La Española.
El título mariano la Merced se remonta a la fundación de la Orden religiosa de los Mercedarios el 10 de agosto de 1218, en Barcelona, España. San Pedro Nolasco funda una Orden dedicada a la merced (obras de misericordia). Su misión particular era la misericordia para con los cristianos cautivos en manos de los musulmanes. Muchos miembros de la orden canjearon sus vidas por la de presos y esclavos. San Pedro fue apoyado en tan extraordinaria empresa por el Rey Jaime I de Aragón. San Pedro Nolasco y sus frailes eran muy devotos de la Virgen María, tomándola como patrona y guía. Los mercedarios querían ser caballeros de la Virgen María al servicio de su obra redentora. Por eso la honran como Madre de la Merced o Virgen Redentora.
Esta declaración de la Virgen como Patrona de la isla fue motivada a raíz de cuando, el 8 de septiembre de 1615, un fuerte terremoto afectó a la isla con réplicas de algo más de 40 días. La ciudad de Santo Domingo fue severamente afectada y el Cabildo de Santo Domingo declaró a la Virgen de las Mercedes como “Patrona de la Española”
En un principio la fiesta de las Mercedes se celebraba cada 8 de Septiembre, aniversario del mencionado terremoto, hasta que en 1740, por Real Cédula, la festividad fue cambiada para el 24 de Septiembre. La independencia de la República Dominicana se produjo el 27 de Febrero de 1844 y fue ratificada la declaración de Nuestra Señora de las Mercedes como Patrona del país.
El Santuario de la Virgen se encuentra en el Santo Cerro, donde el 8 de Diciembre de 1494 Cristóbal Colón fundó el fuerte de la Concepción y plantó la Cruz de la Evangelización, dominando la gran llanura que él denominó "La Vega Real, -porque le recordó a su admirada Granada-"
Al Santo Cerro se dan cita peregrinaciones de todo el país para venerar a la Virgen de las Mercedes y desde esa altura contemplar el hermoso valle de La Vega Real dando gracias al Señor por tanta hermosura. Junto al santuario de la ciudad de Higuey, dedicado a la Virgen de la Altagracia, el del Santo Cerro dedicado a la Virgen de las Mercedes es signo de la fe mariana del pueblo dominicano y expresión de las raíces cristianas del país. En los momentos de alegría y en las circunstancias difíciles el pueblo aclama confiado a María, con la seguridad que con su corazón de Madre de las Mercedes acogerá con ternura sus plegarias.
NUESTRA SEÑORA DE LAS MERCEDES
NUESTRA SEÑORA DE MERCEDES
La Isla Española, también conocida como Isla de Santo Domingo se encuentra en la actualidad distribuida en dos repúblicas: Hatí y República Dominicana.
Desde sus inicios coloniales en la isla se hizo presente la figura de la Virgen María, especialmente bajo la advocación de la Altagracia, que desde principios del siglo XV hizo presencia en Salvaleón de Higuey en el Este del país y la advocación de las Mercedes, que fue declarada Patrona de la República Dominicana y cuyo santuario se encuentra en el Santo Cerro, en el valle de La Vega Real.
La República Dominicana tiene por tanto, dos advocaciones marianas: la Virgen de las Mercedes, proclamada como Patrona de la Isla La Española (y, por tanto, de la República Dominicana) en el siglo XVII; y la Virgen de la Altagracia, proclamada como Protectora del Pueblo Dominicano.
EL SANTO CERRO Y EL SANTUARIO DE LA VIRGEN DE LAS MERCEDES
P. Luis Rosario Peña, Coordinador Nacional de la Pastoral Juvenil de la iglesia en la Republica Dominicana
Fiesta: 24 de septiembre
La devoción a la Virgen de las Mercedes o de la Merced en el país parte casi desde el descubrimiento de la isla. Pero fue siendo Gobernador de La Española Don Diego Gómez de Sandoval en 1615 cuando se la declaró patrona de La Española.
El título mariano la Merced se remonta a la fundación de la Orden religiosa de los Mercedarios el 10 de agosto de 1218, en Barcelona, España. San Pedro Nolasco funda una Orden dedicada a la merced (obras de misericordia). Su misión particular era la misericordia para con los cristianos cautivos en manos de los musulmanes. Muchos miembros de la orden canjearon sus vidas por la de presos y esclavos. San Pedro fue apoyado en tan extraordinaria empresa por el Rey Jaime I de Aragón. San Pedro Nolasco y sus frailes eran muy devotos de la Virgen María, tomándola como patrona y guía. Los mercedarios querían ser caballeros de la Virgen María al servicio de su obra redentora. Por eso la honran como Madre de la Merced o Virgen Redentora.
Esta declaración de la Virgen como Patrona de la isla fue motivada a raíz de cuando, el 8 de septiembre de 1615, un fuerte terremoto afectó a la isla con réplicas de algo más de 40 días. La ciudad de Santo Domingo fue severamente afectada y el Cabildo de Santo Domingo declaró a la Virgen de las Mercedes como “Patrona de la Española”
En un principio la fiesta de las Mercedes se celebraba cada 8 de Septiembre, aniversario del mencionado terremoto, hasta que en 1740, por Real Cédula, la festividad fue cambiada para el 24 de Septiembre. La independencia de la República Dominicana se produjo el 27 de Febrero de 1844 y fue ratificada la declaración de Nuestra Señora de las Mercedes como Patrona del país.
El Santuario de la Virgen se encuentra en el Santo Cerro, donde el 8 de Diciembre de 1494 Cristóbal Colón fundó el fuerte de la Concepción y plantó la Cruz de la Evangelización, dominando la gran llanura que él denominó "La Vega Real, -porque le recordó a su admirada Granada-"
Al Santo Cerro se dan cita peregrinaciones de todo el país para venerar a la Virgen de las Mercedes y desde esa altura contemplar el hermoso valle de La Vega Real dando gracias al Señor por tanta hermosura. Junto al santuario de la ciudad de Higuey, dedicado a la Virgen de la Altagracia, el del Santo Cerro dedicado a la Virgen de las Mercedes es signo de la fe mariana del pueblo dominicano y expresión de las raíces cristianas del país. En los momentos de alegría y en las circunstancias difíciles el pueblo aclama confiado a María, con la seguridad que con su corazón de Madre de las Mercedes acogerá con ternura sus plegarias.
VIRGEN DE LA DIVINA PROVIDENCIA PUERTO RICO
PUERTO RICO
NUESTRA SEÑORA DE LA DIVINA PROVIDENCIA
Fiesta: 19 de noviembre
La advocación y culto a Nuestra Señora de la Divina Providencia se originó en Italia en el siglo XIII. Fue una devoción muy difundida y popular que posteriormente pasó a España donde se levantó un santuario en Tarragona, Cataluña.
Al ser nombrado obispo de Puerto Rico el catalán Gil Esteve y Tomás, trajo consigo esta devoción que conociera en sus años de seminarista. En las manos de la Divina Providencia tuvo que poner toda su diócesis este prelado, pues encontró a la catedral prácticamente en ruinas y la economía de la diócesis en peores condiciones. La confianza del obispo y su trabajo dieron fruto rápidamente y antes de los cinco años ya había podido reconstruir el templo catedralicio, y en poco tiempo logro conseguir con ayuda de los fieles recursos para adquirir en Barcelona la Sagrada imagen de la Virgen, le levantó un altar y estableció su culto el día 2 de enero, que quedó designado como su fiesta anual.
La imagen original venerada por los Siervos de María y otras órdenes religiosas italianas, es un hermoso óleo en el que aparece la Virgen con el Divino Niño dormido plácidamente en sus brazos. Se cuenta que el título "de la Divina Providencia", se debe a San Felipe Benicio, quinto superior de los Siervos de María, quien al invocar la protección de la Virgen un día en que sus frailes no tenían nada que comer, encontró a la puerta del convento dos cestas repletas de alimentos sin que se pudiese conocer su procedencia.
La imagen mandada a hacer por Don Gil Esteve fue tallada en Barcelona según el gusto de la época. Es una hermosa imagen sentada, y estuvo expuesta al culto en la catedral durante 67 años, hasta que en 1920 fue sustituida por otra magnífica talla, toda de madera, que es la imagen de Nuestra Señora de la Divina Providencia más familiar y conocida por las comunidades puertorriqueñas.
El Papa Pablo VI declaró a Nuestra Señora Madre de la Divina Providencia, como patrona principal de la isla de Puerto Rico mediante un decreto firmado el 19 de noviembre de 1969. En ese documento se decretó también que la solemnidad de la Virgen debía trasladarse del dos de enero, aniversario de su llegada a la isla, al 19 de noviembre, fecha en que fue descubierta en 1493 la isla de Puerto Rico (llamada por los indígenas "Borinquén") cuando Colón desembarco en ella durante su segundo viaje. Se quiso unir de esa forma la veneración a la Santísima patrona, con el descubrimiento de la isla.
La talla más antigua, que data del 1853, fue la elegida para ser coronada solemnemente durante la reunión del Consejo Episcopal Latino Americano celebrada en San Juan de Puerto Rico el 5 de noviembre de 1976. La víspera del acontecimiento esta imagen fue quemada en la Parroquia de Santa Teresita de Santurce. Pero eso no detuvo la solemne coronación, que ocurrió en medio de la emoción y las lágrimas de millares de sus hijos y la presencia de cardenales, arzobispos y obispos venidos de toda Latinoamérica.
La imagen quemada fue enviada a España para ser restaurada. Actualmente espera la construcción del proyectado gran santuario nacional para ser allí colocada.
NUESTRA SEÑORA DE LA DIVINA PROVIDENCIA
Fiesta: 19 de noviembre
La advocación y culto a Nuestra Señora de la Divina Providencia se originó en Italia en el siglo XIII. Fue una devoción muy difundida y popular que posteriormente pasó a España donde se levantó un santuario en Tarragona, Cataluña.
Al ser nombrado obispo de Puerto Rico el catalán Gil Esteve y Tomás, trajo consigo esta devoción que conociera en sus años de seminarista. En las manos de la Divina Providencia tuvo que poner toda su diócesis este prelado, pues encontró a la catedral prácticamente en ruinas y la economía de la diócesis en peores condiciones. La confianza del obispo y su trabajo dieron fruto rápidamente y antes de los cinco años ya había podido reconstruir el templo catedralicio, y en poco tiempo logro conseguir con ayuda de los fieles recursos para adquirir en Barcelona la Sagrada imagen de la Virgen, le levantó un altar y estableció su culto el día 2 de enero, que quedó designado como su fiesta anual.
La imagen original venerada por los Siervos de María y otras órdenes religiosas italianas, es un hermoso óleo en el que aparece la Virgen con el Divino Niño dormido plácidamente en sus brazos. Se cuenta que el título "de la Divina Providencia", se debe a San Felipe Benicio, quinto superior de los Siervos de María, quien al invocar la protección de la Virgen un día en que sus frailes no tenían nada que comer, encontró a la puerta del convento dos cestas repletas de alimentos sin que se pudiese conocer su procedencia.
La imagen mandada a hacer por Don Gil Esteve fue tallada en Barcelona según el gusto de la época. Es una hermosa imagen sentada, y estuvo expuesta al culto en la catedral durante 67 años, hasta que en 1920 fue sustituida por otra magnífica talla, toda de madera, que es la imagen de Nuestra Señora de la Divina Providencia más familiar y conocida por las comunidades puertorriqueñas.
El Papa Pablo VI declaró a Nuestra Señora Madre de la Divina Providencia, como patrona principal de la isla de Puerto Rico mediante un decreto firmado el 19 de noviembre de 1969. En ese documento se decretó también que la solemnidad de la Virgen debía trasladarse del dos de enero, aniversario de su llegada a la isla, al 19 de noviembre, fecha en que fue descubierta en 1493 la isla de Puerto Rico (llamada por los indígenas "Borinquén") cuando Colón desembarco en ella durante su segundo viaje. Se quiso unir de esa forma la veneración a la Santísima patrona, con el descubrimiento de la isla.
La talla más antigua, que data del 1853, fue la elegida para ser coronada solemnemente durante la reunión del Consejo Episcopal Latino Americano celebrada en San Juan de Puerto Rico el 5 de noviembre de 1976. La víspera del acontecimiento esta imagen fue quemada en la Parroquia de Santa Teresita de Santurce. Pero eso no detuvo la solemne coronación, que ocurrió en medio de la emoción y las lágrimas de millares de sus hijos y la presencia de cardenales, arzobispos y obispos venidos de toda Latinoamérica.
La imagen quemada fue enviada a España para ser restaurada. Actualmente espera la construcción del proyectado gran santuario nacional para ser allí colocada.
VIRGEN SEÑORA DE LA MERCED HISTORIA
PERÚ
NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED
Fiesta: 24 de Septiembre
La devoción a la Virgen de las Mercedes en el Perú se remonta a los tiempos de la fundación de Lima. Consta que los Padres Mercedarios, que llegaron al Perú junto con los conquistadores, habían edificado ya su primitiva iglesia conventual hacia 1535, templo que sirvió como la primera parroquia de Lima hasta la construcción de la Iglesia Mayor en el 1540.
Los Mercedarios no sólo evangelizaron a la región sino que fueron gestores del desarrollo de la ciudad al edificar los hermosos templos que hoy se conservan como valioso patrimonio histórico, cultural y religioso.
Junto con estos frailes llegó su celestial patrona, la Virgen de la Merced, advocación mariana del siglo XIII. Hacia el 1218, San Pedro Nolasco y Jaime I, rey de Aragón y Cataluña tuvieron por separado la misma visión de la Santísima Virgen que les pedía la fundación de una orden religiosa dedicada a rescatar pacíficamente a los numerosos cautivos cristianos que estaban en poder de los musulmanes. Se entregaban ellos mismos como cautivos de los musulmanes como intercambio de los infelices que sufrían esa desdicha.
Esta Orden de la Merced, aprobada en 1235 como orden militar por el Papa Gregorio IX, logró liberar a miles de cristianos prisioneros, convirtiéndose posteriormente en una dedicada a las misiones, la enseñanza y a las labores en el campo social. Los frailes mercedarios tomaron su hábito de las vestiduras que llevaba la Virgen en la aparición al fundador de la orden.
La imagen de la Virgen de la Merced viste totalmente de blanco; sobre su larga túnica lleva un escapulario en el que está impreso, a la altura del pecho, el escudo de la orden. Un manto blanco cubre sus hombros y su larga cabellera aparece velada por una fina mantilla de encajes. En unas imágenes se la representa de pie y en otras sentada; unas veces se muestra con el Niño en los brazos y otras los tiene extendidos mostrando un cetro real en la mano derecha y en la otra unas cadenas abiertas, símbolo de liberación. Esta es la apariencia de la hermosa imagen que se venera en la Basílica de la Merced, en la capital limeña, que fue entronizada a comienzos del siglo XVII y que ha sido considerada como patrona de la capital.
Fue proclamada en 1730 "Patrona de los Campos del Perú"; "Patrona de las Armas de la República" en 1823; y al cumplirse el primer centenario de la independencia de la nación, la imagen fue solemnemente coronada y recibió el título de "Gran Mariscala del Perú" el día 24 de septiembre de 1921, solemnidad de Nuestra Señora de la Merced, desde entonces declarado fiesta nacional, ocasión en que cada año el ejército le rinde honores a su alta jerarquía militar de "Mariscala". La imagen porta numerosas condecoraciones otorgadas por la república de Perú y sus gobernantes e instituciones nacionales. En 1970 el cabildo de Lima le otorgó las "Llaves de la ciudad" y en 1971 el presidente de la República le impuso la Gran Cruz Peruana al Mérito Naval, gestos que demuestran el cariño y la devoción del Perú a esta advocación considerada por muchos como su Patrona Nacional.
NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED
Fiesta: 24 de Septiembre
La devoción a la Virgen de las Mercedes en el Perú se remonta a los tiempos de la fundación de Lima. Consta que los Padres Mercedarios, que llegaron al Perú junto con los conquistadores, habían edificado ya su primitiva iglesia conventual hacia 1535, templo que sirvió como la primera parroquia de Lima hasta la construcción de la Iglesia Mayor en el 1540.
Los Mercedarios no sólo evangelizaron a la región sino que fueron gestores del desarrollo de la ciudad al edificar los hermosos templos que hoy se conservan como valioso patrimonio histórico, cultural y religioso.
Junto con estos frailes llegó su celestial patrona, la Virgen de la Merced, advocación mariana del siglo XIII. Hacia el 1218, San Pedro Nolasco y Jaime I, rey de Aragón y Cataluña tuvieron por separado la misma visión de la Santísima Virgen que les pedía la fundación de una orden religiosa dedicada a rescatar pacíficamente a los numerosos cautivos cristianos que estaban en poder de los musulmanes. Se entregaban ellos mismos como cautivos de los musulmanes como intercambio de los infelices que sufrían esa desdicha.
Esta Orden de la Merced, aprobada en 1235 como orden militar por el Papa Gregorio IX, logró liberar a miles de cristianos prisioneros, convirtiéndose posteriormente en una dedicada a las misiones, la enseñanza y a las labores en el campo social. Los frailes mercedarios tomaron su hábito de las vestiduras que llevaba la Virgen en la aparición al fundador de la orden.
La imagen de la Virgen de la Merced viste totalmente de blanco; sobre su larga túnica lleva un escapulario en el que está impreso, a la altura del pecho, el escudo de la orden. Un manto blanco cubre sus hombros y su larga cabellera aparece velada por una fina mantilla de encajes. En unas imágenes se la representa de pie y en otras sentada; unas veces se muestra con el Niño en los brazos y otras los tiene extendidos mostrando un cetro real en la mano derecha y en la otra unas cadenas abiertas, símbolo de liberación. Esta es la apariencia de la hermosa imagen que se venera en la Basílica de la Merced, en la capital limeña, que fue entronizada a comienzos del siglo XVII y que ha sido considerada como patrona de la capital.
Fue proclamada en 1730 "Patrona de los Campos del Perú"; "Patrona de las Armas de la República" en 1823; y al cumplirse el primer centenario de la independencia de la nación, la imagen fue solemnemente coronada y recibió el título de "Gran Mariscala del Perú" el día 24 de septiembre de 1921, solemnidad de Nuestra Señora de la Merced, desde entonces declarado fiesta nacional, ocasión en que cada año el ejército le rinde honores a su alta jerarquía militar de "Mariscala". La imagen porta numerosas condecoraciones otorgadas por la república de Perú y sus gobernantes e instituciones nacionales. En 1970 el cabildo de Lima le otorgó las "Llaves de la ciudad" y en 1971 el presidente de la República le impuso la Gran Cruz Peruana al Mérito Naval, gestos que demuestran el cariño y la devoción del Perú a esta advocación considerada por muchos como su Patrona Nacional.
VIRGEN DE MILAGROS DE CAACUPÉ HISTORIA
PARAGUAY
NUESTRA SEÑORA DE LOS MILAGROS DE CAACUPÉ
(VIRGEN AZUL DEL PARAGUAY)
Fiesta: 8 de diciembre
Nos cuenta la historia que corría el año 1600.....cuando cierta mañana un grupo de indios Mbayaes perseguía a un guaraní con intención de darle muerte, tal vez por pertenecer a otra tribu dominante del área, o tal vez porque el indio guaraní convertido al cristianismo y era feligrés de los franciscanos, a los que los Mbayaes temían tanto como al diablo.
Completamente acorralado como estaba y desesperado por la suerte mortal que le esperaba, el indiecito convertido se escondió detrás de un gran árbol que le parecía protector. Agazapado y tembloroso, se le iluminó de pronto el recuerdo de la Inmaculada Concepción, que era la Virgen de su predilección. Entre súplicas y suspiros, entre miedo y esperanzas, le prometió a la Reina de los Cielos que si lo libraba de sus injustos y feroces enemigos, le haría una imagen de la misma madera de aquel árbol.
Milagrosamente, los Mbayaes no lo encontraron en aquel monte y al caer la noche se vieron obligados a volver a sus tolderias. El indiecito guaraní se vio luego libre......y no vivió más que para cumplir su promesa.
Esperando un prudencial tiempo, el guaraní vuelve al árbol protector, ya con sus primitivas herramientas. Desgajó de aquel tronco la madera necesaria para su propósito, puso a secarla, y pacientemente, con todo el arte de sus manos y el fervor de su alma, se puso a esculpir dos estatuas de la Virgen: una, mas grande, destinada a la Iglesia de Tobatí, cercana al lugar, y otra, mas pequeña, para su devoción particular.
Esta imagen menor es la Virgen de los Milagros que se la venera en la ciudad de Caacupé; imagen menor que iba a resultar la mayor, por la abundancia de sus dones y de sus fieles. La historia no ha recogido datos de la imagen mayor, que se supone saqueada por los salvajes Mbayaes. Tampoco se supo mas de aquel indiecito guaraní y cristiano.
En el año 1603 el lago Tapaicuá se desbordó e inundó todo el valle de Pirayú arrasando todo lo que estaba a su paso incluso la imagen de la Virgen. Sin embargo al retroceder las aguas milagrosamente apareció la imagen de la Virgen que el indio había labrado. Los pobladores comenzaron a difundir su devoción y comenzaron a invocarla con el nombre de "Virgen de los Milagros". Un devoto vecino, llamado José y carpintero de oficio, le labró una modesta ermita y en ella empezó a recibir culto la Virgen de Caacupé. La imagen e Ntra. Sra. de Caacupé es pequeña, de poco más de cincuenta centímetros. Es Inmaculada y sus pies descansan sobre una pequeña esfera, ciñendo su talle una faja blanca de seda.
En 1945 comenzó la construcción del templo actual que, aunque todavía no se ha completado, guarda la imagen de la Virgen de los Milagros de Caacupé desde 1980. Caacupé es el centro religioso del Paraguay; lugar de encuentro entre la Patria y la Iglesia, porque esta bendita imagen ha acompañado todo el proceso de formación de la nacionalidad paraguaya.
Cada 8 de diciembre la gran fiesta de María de Caacupé, los peregrinos llegan por millares al Santuario. Vienen a pie, en bicicleta o en lo que puedan, a demostrar su amor y gratitud a la Madre de todos, a la "Virgen Azul del Paraguay".
NUESTRA SEÑORA DE LOS MILAGROS DE CAACUPÉ
(VIRGEN AZUL DEL PARAGUAY)
Fiesta: 8 de diciembre
Nos cuenta la historia que corría el año 1600.....cuando cierta mañana un grupo de indios Mbayaes perseguía a un guaraní con intención de darle muerte, tal vez por pertenecer a otra tribu dominante del área, o tal vez porque el indio guaraní convertido al cristianismo y era feligrés de los franciscanos, a los que los Mbayaes temían tanto como al diablo.
Completamente acorralado como estaba y desesperado por la suerte mortal que le esperaba, el indiecito convertido se escondió detrás de un gran árbol que le parecía protector. Agazapado y tembloroso, se le iluminó de pronto el recuerdo de la Inmaculada Concepción, que era la Virgen de su predilección. Entre súplicas y suspiros, entre miedo y esperanzas, le prometió a la Reina de los Cielos que si lo libraba de sus injustos y feroces enemigos, le haría una imagen de la misma madera de aquel árbol.
Milagrosamente, los Mbayaes no lo encontraron en aquel monte y al caer la noche se vieron obligados a volver a sus tolderias. El indiecito guaraní se vio luego libre......y no vivió más que para cumplir su promesa.
Esperando un prudencial tiempo, el guaraní vuelve al árbol protector, ya con sus primitivas herramientas. Desgajó de aquel tronco la madera necesaria para su propósito, puso a secarla, y pacientemente, con todo el arte de sus manos y el fervor de su alma, se puso a esculpir dos estatuas de la Virgen: una, mas grande, destinada a la Iglesia de Tobatí, cercana al lugar, y otra, mas pequeña, para su devoción particular.
Esta imagen menor es la Virgen de los Milagros que se la venera en la ciudad de Caacupé; imagen menor que iba a resultar la mayor, por la abundancia de sus dones y de sus fieles. La historia no ha recogido datos de la imagen mayor, que se supone saqueada por los salvajes Mbayaes. Tampoco se supo mas de aquel indiecito guaraní y cristiano.
En el año 1603 el lago Tapaicuá se desbordó e inundó todo el valle de Pirayú arrasando todo lo que estaba a su paso incluso la imagen de la Virgen. Sin embargo al retroceder las aguas milagrosamente apareció la imagen de la Virgen que el indio había labrado. Los pobladores comenzaron a difundir su devoción y comenzaron a invocarla con el nombre de "Virgen de los Milagros". Un devoto vecino, llamado José y carpintero de oficio, le labró una modesta ermita y en ella empezó a recibir culto la Virgen de Caacupé. La imagen e Ntra. Sra. de Caacupé es pequeña, de poco más de cincuenta centímetros. Es Inmaculada y sus pies descansan sobre una pequeña esfera, ciñendo su talle una faja blanca de seda.
En 1945 comenzó la construcción del templo actual que, aunque todavía no se ha completado, guarda la imagen de la Virgen de los Milagros de Caacupé desde 1980. Caacupé es el centro religioso del Paraguay; lugar de encuentro entre la Patria y la Iglesia, porque esta bendita imagen ha acompañado todo el proceso de formación de la nacionalidad paraguaya.
Cada 8 de diciembre la gran fiesta de María de Caacupé, los peregrinos llegan por millares al Santuario. Vienen a pie, en bicicleta o en lo que puedan, a demostrar su amor y gratitud a la Madre de todos, a la "Virgen Azul del Paraguay".
VIRGEN DE SANTA MARIA LA ANTIGUA EN PANAMA HISTORIA
PANAMA
SANTA MARIA LA ANTIGUA
Fiesta:
La imagen de la Santísima Virgen María se encontraba en una capilla lateral de la Catedral de Sevilla-España. Dicha catedral fue reconstruida en el siglo XIV, conservándose la imagen. Así vino a llamársele Santa María de la Antigua (es decir, de la Antigua Catedral).
Santa María La Antigua fue la primera advocación llegada al Istmo de Panamá en 1510 y establecida primero en un poblado de Darién. Esto ocurrió cuando ese año llegaron Vasco Núñez de Balboa y el Bachiller Martín Fernández de Enciso. Le habían prometido a la Virgen María ponerle su nombre a un poblado si salían con vida de una feroz batalla que tuvieron con los nativos. Así fue que, tras la victoria, al poblado del cacique Cémaco le pusieron el nombre de Santa María La Antigua.
El 9 de septiembre de 1513, el Papa León X crea la primera diócesis en Tierra Firme en Santa María la Antigua y la capilla de la Virgen es elevada al rango de catedral. Esta nueva diócesis era sufragánea de la Arquidiócesis de Sevilla. El 15 de agosto del 1519 se funda la Ciudad de Panamá y se honra a Nuestra Señora del Verano o de la Asunción. Pero en 1524 la diócesis de Santa María la Antigua se trasladó a la recién fundada ciudad de Panamá. La advocación también se traslada y Santa María la Antigua pasa a ser, por continuidad eclesiástica, la titular de la capital de Panamá y patrona del Reino de Tierra Firme del Sur de Castilla del Oro, Panamá. Al principio todo el país era una sola diócesis.
Decreto que proclama oficialmente a Santa Maria La Antigua Patrona de la Arquidiócesis de Panamá.
Nos, José Dimas Cedeño Delgado, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Arzobispo Metropolitano de la Arquidiócesis de Panamá
CONSIDERANDO:
PRIMERO: Que el 9 de septiembre de 1513 el Papa León X mediante la Bula "Pastoralis Officii Debitum" creó la Diócesis de Santa María La Antigua con sede en el poblado de este mismo nombre elevando su Capilla al rango de Catedral y asignándole perpetuamente Como titular a la Santísima Madre de Dios bajo esta misma advocación.
SEGUNDO: Que el Emperador Carlos V en ejercicio del privilegio del Patronato autorizó al Gobernador Pedrarias Dávila para que Fray Vicente Peraza, segundo Obispo de Santa María la Antigua trasladara la sede de esa Iglesia en 1524 a la Ciudad de Panamá.
TERCERO: Que por el hecho arriba mencionado la actual Arquidiócesis de Panamá es la misma creada por el Papa León X en la fecha ya señalada y por lo tanto la, titular de la Catedral es Santa María la Antigua.
CUARTO: Que no consta que antes de hoy alguno de los 45 Obispos que han regido esta Iglesia en sus 486 años de historia haya elegido ni aprobado el Patronato de Santa María la Antigua para esta Arquidiócesis.
QUINTO: Que a tenor de la instrucción de la Sagrada Congregación para el Culto Divino del 19 de marzo de 1973 en el N' 7 "corresponde al Obispo Diocesano aprobar la elección del Patrono o Patrona de la Diócesis que le ha sido confiada".
SEXTO: Que en este final del Milenio el pueblo de Dios desea recuperar la memoria histórica y tener la titular de la Catedral de Panamá como Patrona de la Arquidiócesis por su tradicional amor a la Santa Madre de Dios que ha acompañado a esta Iglesia y al pueblo panameño desde su nacimiento.
DECRETAMOS:
Articulo único: Proclamar oficialmente a la Santísima y siempre Virgen María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Patrona de la Arquidiócesis de Panamá, bajo el título de Santa María la Antigua, primera advocación mariana llegada a estas tierras istmeñas.
Panamá, a los nueve (9) dias del mes de septiembre del año del Señor, mil novecientos noventa y nueve (1999), en el 486 aniversario de la creación de la Diócesis de Santa María la Antigua.
+ José Dimas Cedeño D.
Arzobispo de Panamá
Por mandato de Su Excia. Rvdma.
P. Rosendo A. Torres s.i.
Canciller
Oración del Acto de Renovación de la Consagración de la República de Panamá al Inmaculado Corazón de María con motivo del Congreso Eucarístico Nacional y en la proclamación de Nuestra Señora de la Antigua como patrona de la República de Panamá
“Santísima Virgen María, te proclamamos y te aceptamos una vez más como Madre de Dios y Madre nuestra.
Acoge hoy nuestro clamor y abraza en el amor de madre a todos los que habitamos en esta Patria e imploramos tu protección.
Tú has caminado siempre con nosotros desde los albores de la primera evangelización brindándonos tu amparo maternal bajo la advocación de Nuestra Señora de la Antigua.
Al conmemorar hoy otro aniversario del nacimiento de la Iglesia Católica en nuestro País, los Obispos de la Conferencia Episcopal Panameña renovamos la consagración de la República de Panamá a tu corazón Inmaculado que en 1943 te hiciera Mons. Francisco Beckmann.
Ponemos a tus pies nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro. El Panamá que hemos sido y el que queremos ser.
Bendice y acompaña a nuestros pastores, a las personas consagradas y a todo el pueblo de Dios.
Fortalece a las familias panameñas para que siendo santuario de la vida estén siempre abiertas a acogerla como don de Dios y a defenderla desde la concepción hasta la muerte natural.
Protege a nuestros gobernantes y dirigentes políticos para que con sabiduría y prudencia busquen el bien común y sirvan a la Patria más y mejor que a sus propios intereses.
Suscita en la juventud la generosidad para responder a la voz de tu llamada. Que todos nosotros movidos por un profundo amor fraterno seamos solidarios y aprendamos a compartir lo que somos y tenemos con los mas necesitados superando las barreras del egoísmo, la marginación y toda forma de explotación.
¡Corazón Inmaculado de María! Te entregamos el sufrimiento de quienes se sienten solos y abandonados padeciendo en el cuerpo las angustias de la enfermedad, la falta de libertad o la esclavitud del vicio.
Sé tú, oh Madre purísima y misericordiosa consuelo en la tribulación, alivio en el dolor y fortaleza liberadora del pecado.
Alienta, oh Madre nuestro caminar y ayúdanos a realizar con eficacia la tarea de la nueva evangelización.
Guíanos hacia Jesucristo, Pan de Vida, camino y esperanza para Panamá”.
SANTA MARIA LA ANTIGUA
Fiesta:
La imagen de la Santísima Virgen María se encontraba en una capilla lateral de la Catedral de Sevilla-España. Dicha catedral fue reconstruida en el siglo XIV, conservándose la imagen. Así vino a llamársele Santa María de la Antigua (es decir, de la Antigua Catedral).
Santa María La Antigua fue la primera advocación llegada al Istmo de Panamá en 1510 y establecida primero en un poblado de Darién. Esto ocurrió cuando ese año llegaron Vasco Núñez de Balboa y el Bachiller Martín Fernández de Enciso. Le habían prometido a la Virgen María ponerle su nombre a un poblado si salían con vida de una feroz batalla que tuvieron con los nativos. Así fue que, tras la victoria, al poblado del cacique Cémaco le pusieron el nombre de Santa María La Antigua.
El 9 de septiembre de 1513, el Papa León X crea la primera diócesis en Tierra Firme en Santa María la Antigua y la capilla de la Virgen es elevada al rango de catedral. Esta nueva diócesis era sufragánea de la Arquidiócesis de Sevilla. El 15 de agosto del 1519 se funda la Ciudad de Panamá y se honra a Nuestra Señora del Verano o de la Asunción. Pero en 1524 la diócesis de Santa María la Antigua se trasladó a la recién fundada ciudad de Panamá. La advocación también se traslada y Santa María la Antigua pasa a ser, por continuidad eclesiástica, la titular de la capital de Panamá y patrona del Reino de Tierra Firme del Sur de Castilla del Oro, Panamá. Al principio todo el país era una sola diócesis.
Decreto que proclama oficialmente a Santa Maria La Antigua Patrona de la Arquidiócesis de Panamá.
Nos, José Dimas Cedeño Delgado, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Arzobispo Metropolitano de la Arquidiócesis de Panamá
CONSIDERANDO:
PRIMERO: Que el 9 de septiembre de 1513 el Papa León X mediante la Bula "Pastoralis Officii Debitum" creó la Diócesis de Santa María La Antigua con sede en el poblado de este mismo nombre elevando su Capilla al rango de Catedral y asignándole perpetuamente Como titular a la Santísima Madre de Dios bajo esta misma advocación.
SEGUNDO: Que el Emperador Carlos V en ejercicio del privilegio del Patronato autorizó al Gobernador Pedrarias Dávila para que Fray Vicente Peraza, segundo Obispo de Santa María la Antigua trasladara la sede de esa Iglesia en 1524 a la Ciudad de Panamá.
TERCERO: Que por el hecho arriba mencionado la actual Arquidiócesis de Panamá es la misma creada por el Papa León X en la fecha ya señalada y por lo tanto la, titular de la Catedral es Santa María la Antigua.
CUARTO: Que no consta que antes de hoy alguno de los 45 Obispos que han regido esta Iglesia en sus 486 años de historia haya elegido ni aprobado el Patronato de Santa María la Antigua para esta Arquidiócesis.
QUINTO: Que a tenor de la instrucción de la Sagrada Congregación para el Culto Divino del 19 de marzo de 1973 en el N' 7 "corresponde al Obispo Diocesano aprobar la elección del Patrono o Patrona de la Diócesis que le ha sido confiada".
SEXTO: Que en este final del Milenio el pueblo de Dios desea recuperar la memoria histórica y tener la titular de la Catedral de Panamá como Patrona de la Arquidiócesis por su tradicional amor a la Santa Madre de Dios que ha acompañado a esta Iglesia y al pueblo panameño desde su nacimiento.
DECRETAMOS:
Articulo único: Proclamar oficialmente a la Santísima y siempre Virgen María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Patrona de la Arquidiócesis de Panamá, bajo el título de Santa María la Antigua, primera advocación mariana llegada a estas tierras istmeñas.
Panamá, a los nueve (9) dias del mes de septiembre del año del Señor, mil novecientos noventa y nueve (1999), en el 486 aniversario de la creación de la Diócesis de Santa María la Antigua.
+ José Dimas Cedeño D.
Arzobispo de Panamá
Por mandato de Su Excia. Rvdma.
P. Rosendo A. Torres s.i.
Canciller
Oración del Acto de Renovación de la Consagración de la República de Panamá al Inmaculado Corazón de María con motivo del Congreso Eucarístico Nacional y en la proclamación de Nuestra Señora de la Antigua como patrona de la República de Panamá
“Santísima Virgen María, te proclamamos y te aceptamos una vez más como Madre de Dios y Madre nuestra.
Acoge hoy nuestro clamor y abraza en el amor de madre a todos los que habitamos en esta Patria e imploramos tu protección.
Tú has caminado siempre con nosotros desde los albores de la primera evangelización brindándonos tu amparo maternal bajo la advocación de Nuestra Señora de la Antigua.
Al conmemorar hoy otro aniversario del nacimiento de la Iglesia Católica en nuestro País, los Obispos de la Conferencia Episcopal Panameña renovamos la consagración de la República de Panamá a tu corazón Inmaculado que en 1943 te hiciera Mons. Francisco Beckmann.
Ponemos a tus pies nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro. El Panamá que hemos sido y el que queremos ser.
Bendice y acompaña a nuestros pastores, a las personas consagradas y a todo el pueblo de Dios.
Fortalece a las familias panameñas para que siendo santuario de la vida estén siempre abiertas a acogerla como don de Dios y a defenderla desde la concepción hasta la muerte natural.
Protege a nuestros gobernantes y dirigentes políticos para que con sabiduría y prudencia busquen el bien común y sirvan a la Patria más y mejor que a sus propios intereses.
Suscita en la juventud la generosidad para responder a la voz de tu llamada. Que todos nosotros movidos por un profundo amor fraterno seamos solidarios y aprendamos a compartir lo que somos y tenemos con los mas necesitados superando las barreras del egoísmo, la marginación y toda forma de explotación.
¡Corazón Inmaculado de María! Te entregamos el sufrimiento de quienes se sienten solos y abandonados padeciendo en el cuerpo las angustias de la enfermedad, la falta de libertad o la esclavitud del vicio.
Sé tú, oh Madre purísima y misericordiosa consuelo en la tribulación, alivio en el dolor y fortaleza liberadora del pecado.
Alienta, oh Madre nuestro caminar y ayúdanos a realizar con eficacia la tarea de la nueva evangelización.
Guíanos hacia Jesucristo, Pan de Vida, camino y esperanza para Panamá”.
VIRGEN DE DE LA CONCEPCIÓN HISTORIA NICARAGUA
NICARAGUA
NUESTRA SEÑORA DE LA CONCEPCIÓN DE “EL VIEJO”
Fiesta: 8 de diciembre
El pueblo Nicaragüense se caracteriza por su gran devoción a su patrona, "La Inmaculada Concepción". La patrona oficial es la que se venera en el Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Concepción de El Viejo. El Viejo es el nombre del pueblo cercano a Chinandega y al famoso volcán San Cristóbal. La Virgen que allí se venera tiene una distinguida y providencial historia que manifiesta el amor de Dios y de la Virgen por el pueblo Nicaragüense.
Hace 440 años, en la ciudad de El Viejo, Departamento de Chinandega, llegó por designio de Dios esta venerada y milagrosa imagen de la Purísima Concepción de María, hoy Patrona de Nicaragua. En el año de 1562 a causa de una depresión tropical, Don Lorenzo de Cepeda, quien viajaba hacia Perú, tuvo que hacer escala en el húmedo Puerto de la Posesión, ahora llamado, El Realejo. Entre las cosas que Don Lorenzo traía consigo se destaca una imagen de la Virgen de la Concepción. Don Lorenzo de Cepeda era un hombre muy piadoso. Era hermano de la religiosa carmelita, Santa Teresa de Avila, Doctora de la Iglesia.
De El Realejo Don Lorenzo de Cepeda se vio forzado a viajar al El Viejo, pueblo cercano, buscando mejor clima y como era muy devoto de la Virgen, se la llevó con él y la depositó en la Parroquia por seguridad y evidente comodidad. Los habitantes de El Viejo, indios y mestizos, fueron atraídos por la belleza de la imagen, y llegaban a la Parroquia a admirar a la "Niña Blanca". Pronto adquirió prestigio de milagrosa, pero don Lorenzo tenía que partir y a pesar de las protestas y ruegos, empacó su bella imagen y se fue a El Realejo para embarcarse rumbo a Perú.
Cuando el barco se hizo a la mar, vino otra tormenta y el velero tuvo que regresar al puerto nicaragüense para evitar un naufragio. De nuevo Don Lorenzo se fue a El Viejo, cargando la sagrada estatua de la Virgen de la Concepción. El pueblo entero se volcó fervoroso a venerar a la Virgen y mestizos, indígenas y españoles interpretaron "que la Virgen no quiere irse de El Viejo, la Inmaculada Concepción quiere quedarse". El pueblo entero ejerció una gran presión en Don Lorenzo y éste como fervoroso hijo de María, cedió "a los deseos de la Virgen", donó la imagen al pueblo de El Viejo y partió hacia su destino original, Perú.
La devoción a la Inmaculada Concepción creció enormemente y hoy es venerada en un bellísimo altar de madera donado por sus devotos por gracias concedidas.
La fiesta de la Purísima Inmaculada Concepción de El Viejo, patrona de Nicaragua es celebrada con gran solemnidad durante un novenario desde el 28 de noviembre. El 6 de diciembre es el día llamado de la "Lavada de la Plata", a las 9:00 a.m. se lleva a cabo la misa concelebrada con el Obispo de la diócesis y a continuación la Virgen es bajada de su camarín con gran alegría de todo el pueblo. A continuación se realiza la llamada "Lavada de la Plata", que es una ceremonia religiosa con participación popular y cuyo fin es limpiar las piezas de plata que conforman el Tesoro de la Virgen.
NUESTRA SEÑORA DE LA CONCEPCIÓN DE “EL VIEJO”
Fiesta: 8 de diciembre
El pueblo Nicaragüense se caracteriza por su gran devoción a su patrona, "La Inmaculada Concepción". La patrona oficial es la que se venera en el Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Concepción de El Viejo. El Viejo es el nombre del pueblo cercano a Chinandega y al famoso volcán San Cristóbal. La Virgen que allí se venera tiene una distinguida y providencial historia que manifiesta el amor de Dios y de la Virgen por el pueblo Nicaragüense.
Hace 440 años, en la ciudad de El Viejo, Departamento de Chinandega, llegó por designio de Dios esta venerada y milagrosa imagen de la Purísima Concepción de María, hoy Patrona de Nicaragua. En el año de 1562 a causa de una depresión tropical, Don Lorenzo de Cepeda, quien viajaba hacia Perú, tuvo que hacer escala en el húmedo Puerto de la Posesión, ahora llamado, El Realejo. Entre las cosas que Don Lorenzo traía consigo se destaca una imagen de la Virgen de la Concepción. Don Lorenzo de Cepeda era un hombre muy piadoso. Era hermano de la religiosa carmelita, Santa Teresa de Avila, Doctora de la Iglesia.
De El Realejo Don Lorenzo de Cepeda se vio forzado a viajar al El Viejo, pueblo cercano, buscando mejor clima y como era muy devoto de la Virgen, se la llevó con él y la depositó en la Parroquia por seguridad y evidente comodidad. Los habitantes de El Viejo, indios y mestizos, fueron atraídos por la belleza de la imagen, y llegaban a la Parroquia a admirar a la "Niña Blanca". Pronto adquirió prestigio de milagrosa, pero don Lorenzo tenía que partir y a pesar de las protestas y ruegos, empacó su bella imagen y se fue a El Realejo para embarcarse rumbo a Perú.
Cuando el barco se hizo a la mar, vino otra tormenta y el velero tuvo que regresar al puerto nicaragüense para evitar un naufragio. De nuevo Don Lorenzo se fue a El Viejo, cargando la sagrada estatua de la Virgen de la Concepción. El pueblo entero se volcó fervoroso a venerar a la Virgen y mestizos, indígenas y españoles interpretaron "que la Virgen no quiere irse de El Viejo, la Inmaculada Concepción quiere quedarse". El pueblo entero ejerció una gran presión en Don Lorenzo y éste como fervoroso hijo de María, cedió "a los deseos de la Virgen", donó la imagen al pueblo de El Viejo y partió hacia su destino original, Perú.
La devoción a la Inmaculada Concepción creció enormemente y hoy es venerada en un bellísimo altar de madera donado por sus devotos por gracias concedidas.
La fiesta de la Purísima Inmaculada Concepción de El Viejo, patrona de Nicaragua es celebrada con gran solemnidad durante un novenario desde el 28 de noviembre. El 6 de diciembre es el día llamado de la "Lavada de la Plata", a las 9:00 a.m. se lleva a cabo la misa concelebrada con el Obispo de la diócesis y a continuación la Virgen es bajada de su camarín con gran alegría de todo el pueblo. A continuación se realiza la llamada "Lavada de la Plata", que es una ceremonia religiosa con participación popular y cuyo fin es limpiar las piezas de plata que conforman el Tesoro de la Virgen.
VIRGEN DE GAUDALUPE EN MEXICO HISTORIA
MEXICO
NUESTRA SEÑORA DE GAUDALUPE
La Virgen de Guadalupe, Patrona de México y Emperatriz de las Américas
Fiesta: 12 de diciembre
La maravillosa visita de la Virgen ocurrió el martes 12 de diciembre de 1531, apenas diez años después de la conquista de México. Esta aparición es una maravillosa obra de evangelización de la Madre de Dios, hecha en los primeros años del desembarco de los españoles en América. La madre de Dios viene para dar a conocer el evangelio a los indios, para impulsar el conocimiento de Su Hijo entre indios y futuros habitantes de las Américas y para "mostrar y dar" todo su "amor y compasión, auxilio y defensa, pues yo soy vuestra piadosa madre." El obispo de México era Fray Juan De Zumárraga, franciscano
La Virgen de Guadalupe dio al indio Juan Diego un delicado trato de nobleza elevando proféticamente la condición de todo su pueblo. El Señor "derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes." Al mismo tiempo, La Virgen trajo reconciliación y no división entre los nativos y los españoles. Les ayudó a ambos a comprender que la fe cristiana no es propiedad de nadie sino un don de amor para todos.
Cuatrocientos años debieron pasar para que la cultura occidental reconociera admirada que la imagen impresa sobre el ayate indígena era un verdadero códice mexicano, un mensaje del cielo cargado de símbolos.
Historia de la Aparición tomada del escrito del indio Nican Mophua del XVI.
A diez años de la toma de la ciudad de Tenochtitlán, actual Ciudad de México, el 9 de diciembre, un indígena llamado Juan Diego, atravesaba un cerro, llamado Tepeyac, para ir a Tlatelolco y oir la doctrina. Al escuchar bellos cantos de aves, se hace presente la Madre de Dios. Solicita que en dicho lugar se le construya un templo y le indica que vaya a ver a Juan de Zumárraga, primer Obispo de la región. Tanto éste como sus ayudantes, no creen el relato del azteca.
Regresa al Tepeyac para renunciar a la tarea encomendada. La Virgen se le vuelve a aparecer y, ante la humilde protesta de Juan Diego, repite su encomienda. El indígena obedece, pero tampoco tiene éxito en esta ocasión. Frente a su insistencia, el Obispo pide que la Celestial Señora manifieste su presencia con una prueba y ordena además a sus criados que lo sigan para corroborar la historia.
Cuando Juan Diego llega al Tepeyac, inexplicablemente desaparece y se pierde de la vista de los españoles. Mientras tanto, la Virgen habla una vez más con el vidente y le indica que regrese al día siguiente para entregar la prueba a Zumárraga.
El indígena vivía con su tío Bernardino, quien se encontraba sumamente enfermo. Por lo mismo, en la madrugada del martes 12 de diciembre, prefiere buscar un sacerdote que pudiera dar auxilios espirituales a su familiar. A pesar de que trata de evitar a la Señora, Ella lo reencuentra y le ofrece un mensaje de fe y esperanza. Ratifica su celestial origen y la petición de construir el templo, con una bellísima misiva de paz y ayuda para todo el mundo. Propone que suba al monte para entregarle la señal demandada.
Juan Diego subió a la cumbre del cerro y se asombró muchísimo al ver tantas y exquisitas rosas de Castilla, siendo aquel un tiempo de mucho hielo en el que no aparece rosa alguna por allí, y menos en esos pedregales. Llenó su poncho o larga ruana blanca con todas aquellas bellísimas rosas y se presentó a la Señora del Cielo.
Ella le dijo: "Hijo mío, esta es la prueba que llevarás de parte mía al Obispo. Te considero mi embajador, muy digno de confianza. Ahora te ordeno que sólo delante del Obispo despliegues tu manta y descubras lo que llevas. Contarás todo lo que viste y admiraste para que logres que el prelado construya el templo que he pedido."
Después que la Virgen las toca, va al obispado y las entrega a Zumárraga. Desenvolvió luego su blanca manta, y así que se esparcieron por el suelo todas las diferentes rosas de Castilla, se dibujó en ella y apareció de repente la preciosa imagen de la Virgen María, Madre de Dios, tal cual se venera hoy en el templo de Guadalupe en Tepeyac. Luego que la vieron, el Obispo y todos los que allí estaban, se arrodillaron llenos de admiración. El prelado desató del cuello de Juan Diego la manta en que se dibujó y apareció la Señora del Cielo y la llevó con gran devoción al altar de su capilla. La ciudad entera se conmovió, y venían a ver y admirar la devota imagen y a hacerle oración; y le pusieron por nombre la Virgen de Guadalupe, según el deseo de Nuestra Señora.
El Obispo trasladó a la Iglesia Mayor la santa imagen de la amada Señora del Cielo. La ciudad entera desfilaba para admirar y venerar la Sagrada Imagen, maravillados todos de que hubiera aparecido por milagro divino; porque ninguna persona de este mundo pintó su preciosa imagen.
La imagen original, completa e intacta, se encuentra en la actualidad en el Santuario del Tepeyac, donde asisten millones de peregrinos de todo el mundo para rezar y solicitar intermediación de favores del Padre Celestial. Su mensaje le confiere ser la primera y más importante evangelizadora en el Nuevo Mundo
Descripción de la Imagen.
La imagen de Nuestra Señora de Guadalupe quedó impresa en un tosco tejido hecho con fibras de maguey. Se trata del ayate, usado por los indios para acarrear cosas y no de una tilma, que usualmente era de tejido más fino de algodón. La trama del ayate es tan burda y sencilla, que se puede ver claramente a través de ella, y la fibra del maguey es un material tan inadecuado que ningún pintor lo hubiera escogido para pintar sobre él.
La imagen de Nuestra Señora de Guadalupe es una maravillosa síntesis cultural, una obra maestra que presentó la nueva fe de manera tal que pudo ser entendida y aceptada inmediatamente por los indios mexicanos. Es imposible de describir aquí la rica y complicada simbología que contiene este cuadro-códice porque cada detalle de color y de forma es portador de un mensaje teológico.
El rostro impreso en el ayate es el de una joven mestiza; una anticipación, pues en aquel momento todavía no habían mestizos de esa edad en México.
El manto azul salpicado de estrellas es la "Tilma de Turquesa" con que se revestían los grandes señores, e indica la nobleza y la importancia del portador. Los rayos del sol circundan totalmente a la Guadalupana como para indicar que ella es su aurora. Esta joven doncella mexicana está embarazada de pocos meses, así lo indican el lazo negro que ajusta su cintura, el ligero abultamiento debajo de este y la intensidad de los resplandores solares que aumenta a la altura del vientre. Su pie esta apoyado sobre una luna negra, (símbolo del mal para los mexicanos) y el ángel que la sostiene con gesto severo, lleva abiertas sus alas de águila.
La Virgen de Guadalupe se presentó ante sus hijos como la Madre del Creador y conservador de todo el universo; que viene a su pueblo porque quiere acogerlos a todos, indios y españoles, con un mismo amor de Madre.
Estudios Científicos sobre la Imagen de la Virgen de Guadalupe.
Los asombrosos descubrimientos en torno al cuadro de la Virgen de Guadalupe tienen a los científicos en gran asombro. Se ha formado una comisión de científicos para investigar los fenómenos inexplicables de esta tela que era la ruana o poncho del indio Juan Diego.
El Fenómeno de la Tela.
Lo primero que llama la atención de los expertos en textiles es que esta manta se haya podido conservar durante siglos, expuesta al polvo, al calor y a la humedad, sin que se haya deshilachado ni desteñido su bella policromía. Siempre estuvo así expuesta a todo, y sólo desde hace unos años la cubrieron con un vidrio.
La tela está hecha en una fibra de ayate mexicano que, por su naturaleza, se descompone por putrefacción dentro de veinte años. Así ha sucedido con varias reproducciones de la imagen que se han fabricado con este mismo tejido. Sin embargo este lienzo lleva cuatrocientos cincuenta años, desde el tiempo de Hernán Cortés, sin desgarrarse ni descomponerse. Por causas ininteligibles a los expertos, es refractaria a la humedad y al polvo.
El cuadro de la Virgen de Guadalupe estuvo 116 años expuesto a las inclemencias del ambiente, sin protección alguna contra el polvo, la humedad, el calor, el humo de las velas y el continuo roce de miles y miles de objetos que fueron tocados a la venerada imagen, además del constante contacto de manos y besos de innumerables peregrinos. Se ha comprobado que el tejido de maguey es de muy fácil descomposición; cualquier tejido de esta fibra vegetal no puede conservarse más allá de veinte años y sin embargo el ayate de Juan Diego ha resistido mucho mas de cuatro siglos en perfecto estado de conservación.
El Fenómeno de la Imagen.
La pintura que cubre la tela es otro misterio. El sabio alemán Kuhn, premio Nobel en Química, ha estudiado esta pintura, y su respuesta dejó atónitos a los oyentes: "Estos colorantes no son ni minerales, ni vegetales, ni animales". No han podido explicar el origen de los pigmentos que dan color a la imagen, ni la forma en que esta fue pintado.
Se podría pensar que la tela ha resistido tanto porque la habrían encolado y preparado de manera especial como a otras pinturas famosas, para que tuviera gran resistencia. Pero el Señor Callaga, del instituto espacial NASA, de Estados Unidos, la ha estudiado con aparatos de rayos infrarrojos y ha descubierto que la tela no tiene ningún engomado ni preservativos, y que no se puede explicar cómo esa imagen ha resistido cuatro siglos en un lienzo tan ordinario. Con estos rayos infrarrojos se ha descubierto que la imagen no tiene esbozos previos -como se ve en los cuadros de Rubens y Tiziano-, sino que fue plasmada directamente, tal cual se la ve, sin tanteos ni rectificaciones.
La imagen no tiene pinceladas. La técnica empleada es desconocida en la historia de la pintura. Es incomprensible e irrepetible.
El Fenómeno de las Pupilas.
Un famoso oculista, Lauvvoignet, examinó con un poderoso lente la pupila de la Virgen, y observó, maravillado, que en el iris se ve reflejada la imagen de un hombre. Esto fue al principio de una investigación que condujo a los más inesperados descubrimientos.
Por medio de la digitalización se observa en la pupila de una fotografía todo lo que la persona estaba mirando en el momento de tomarse la foto. El Dr. Tosnman, especializado en digitalización, le ha tomado fotografías a la pupila de la Virgen de Guadalupe. Después de ampliarlas miles de veces, logró captar detalles imposibles de ser captados a simple vista. ¡Ha descubierto lo que la Virgen miraba en el momento de formarse la imagen en la tilma de Juan Diego!
Trece figuras humanas se han identificado en un espacio de 8 milímetros de diámetro. Existen dos escenas: la primera contiene al obispo Zumárraga sorprendido frente al indio Juan Diego, que abre su tilma y descubre la imagen de María. Otros testigos complementan la escena del milagro, como el traductor de lengua Náhuatl al español, una mujer de raza negra, etc. La segunda escena, mucho mas pequeña que la anterior, se ubica en el centro de los ojos y contiene una imagen familiar típica de indígenas americanos: un matrimonio con varios hijos alrededor. Las dos escenas se repiten en ambos ojos con una precisión sorprendente, incluida la diferencia de tamaño producida por la mayor cercanía de un ojo respecto del otro, frente a los objetos retratados. Científicos de la NASA (entre otros) han utilizado tecnología digital similar a la usada en las imágenes que se reciben desde los satélites, para analizar las figuras impresas en los ojos de María.
Lo que es radicalmente imposible es que en un espacio tan pequeño, como la córnea de un ojo situado en una imagen de tamaño natural, aún el más experto miniaturista lograra pintar todas esas imágenes que ha sido necesario ampliar dos mil veces para poderlas advertir.
La ciencia moderna se queda sin explicaciones ante las maravillas de la imagen de la Virgen de Guadalupe. Es una realidad irrepetible. Sobrepasa todas las posibilidades naturales, por lo que se puede decir que estamos ante un hecho sobrenatural.
Una tilma que no se corrompe. Unos colores que no fueron pintados. Una pupila que contiene toda la escena y todas las personas del momento del milagro. Estamos ante una imagen que ni el tiempo ni los atentados de hombres llenos de odio han podido vencer.
Los Papas y la Virgen de Guadalupe
Pío X proclamó a Nuestra Señora de Guadalupe "Patrona de toda la América Latina"; Pío XI, de "todas las Américas"; Pío XII la llamó "Emperatriz de las Américas"; y Juan XXIII, "La misionera celeste del Nuevo Mundo" y "la Madre de las Américas". En esta gran basílica Juan Pablo II beatificó al indio Juan Diego el 6 de mayo de 1990.
En sus cuatro visitas a México, Juan Pablo II ha visitado el Tepeyac y honrado con profundo amor filial a la Virgen de Guadalupe a quien ha encomendado el continente Americano y su nueva evangelización.
NUESTRA SEÑORA DE GAUDALUPE
La Virgen de Guadalupe, Patrona de México y Emperatriz de las Américas
Fiesta: 12 de diciembre
La maravillosa visita de la Virgen ocurrió el martes 12 de diciembre de 1531, apenas diez años después de la conquista de México. Esta aparición es una maravillosa obra de evangelización de la Madre de Dios, hecha en los primeros años del desembarco de los españoles en América. La madre de Dios viene para dar a conocer el evangelio a los indios, para impulsar el conocimiento de Su Hijo entre indios y futuros habitantes de las Américas y para "mostrar y dar" todo su "amor y compasión, auxilio y defensa, pues yo soy vuestra piadosa madre." El obispo de México era Fray Juan De Zumárraga, franciscano
La Virgen de Guadalupe dio al indio Juan Diego un delicado trato de nobleza elevando proféticamente la condición de todo su pueblo. El Señor "derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes." Al mismo tiempo, La Virgen trajo reconciliación y no división entre los nativos y los españoles. Les ayudó a ambos a comprender que la fe cristiana no es propiedad de nadie sino un don de amor para todos.
Cuatrocientos años debieron pasar para que la cultura occidental reconociera admirada que la imagen impresa sobre el ayate indígena era un verdadero códice mexicano, un mensaje del cielo cargado de símbolos.
Historia de la Aparición tomada del escrito del indio Nican Mophua del XVI.
A diez años de la toma de la ciudad de Tenochtitlán, actual Ciudad de México, el 9 de diciembre, un indígena llamado Juan Diego, atravesaba un cerro, llamado Tepeyac, para ir a Tlatelolco y oir la doctrina. Al escuchar bellos cantos de aves, se hace presente la Madre de Dios. Solicita que en dicho lugar se le construya un templo y le indica que vaya a ver a Juan de Zumárraga, primer Obispo de la región. Tanto éste como sus ayudantes, no creen el relato del azteca.
Regresa al Tepeyac para renunciar a la tarea encomendada. La Virgen se le vuelve a aparecer y, ante la humilde protesta de Juan Diego, repite su encomienda. El indígena obedece, pero tampoco tiene éxito en esta ocasión. Frente a su insistencia, el Obispo pide que la Celestial Señora manifieste su presencia con una prueba y ordena además a sus criados que lo sigan para corroborar la historia.
Cuando Juan Diego llega al Tepeyac, inexplicablemente desaparece y se pierde de la vista de los españoles. Mientras tanto, la Virgen habla una vez más con el vidente y le indica que regrese al día siguiente para entregar la prueba a Zumárraga.
El indígena vivía con su tío Bernardino, quien se encontraba sumamente enfermo. Por lo mismo, en la madrugada del martes 12 de diciembre, prefiere buscar un sacerdote que pudiera dar auxilios espirituales a su familiar. A pesar de que trata de evitar a la Señora, Ella lo reencuentra y le ofrece un mensaje de fe y esperanza. Ratifica su celestial origen y la petición de construir el templo, con una bellísima misiva de paz y ayuda para todo el mundo. Propone que suba al monte para entregarle la señal demandada.
Juan Diego subió a la cumbre del cerro y se asombró muchísimo al ver tantas y exquisitas rosas de Castilla, siendo aquel un tiempo de mucho hielo en el que no aparece rosa alguna por allí, y menos en esos pedregales. Llenó su poncho o larga ruana blanca con todas aquellas bellísimas rosas y se presentó a la Señora del Cielo.
Ella le dijo: "Hijo mío, esta es la prueba que llevarás de parte mía al Obispo. Te considero mi embajador, muy digno de confianza. Ahora te ordeno que sólo delante del Obispo despliegues tu manta y descubras lo que llevas. Contarás todo lo que viste y admiraste para que logres que el prelado construya el templo que he pedido."
Después que la Virgen las toca, va al obispado y las entrega a Zumárraga. Desenvolvió luego su blanca manta, y así que se esparcieron por el suelo todas las diferentes rosas de Castilla, se dibujó en ella y apareció de repente la preciosa imagen de la Virgen María, Madre de Dios, tal cual se venera hoy en el templo de Guadalupe en Tepeyac. Luego que la vieron, el Obispo y todos los que allí estaban, se arrodillaron llenos de admiración. El prelado desató del cuello de Juan Diego la manta en que se dibujó y apareció la Señora del Cielo y la llevó con gran devoción al altar de su capilla. La ciudad entera se conmovió, y venían a ver y admirar la devota imagen y a hacerle oración; y le pusieron por nombre la Virgen de Guadalupe, según el deseo de Nuestra Señora.
El Obispo trasladó a la Iglesia Mayor la santa imagen de la amada Señora del Cielo. La ciudad entera desfilaba para admirar y venerar la Sagrada Imagen, maravillados todos de que hubiera aparecido por milagro divino; porque ninguna persona de este mundo pintó su preciosa imagen.
La imagen original, completa e intacta, se encuentra en la actualidad en el Santuario del Tepeyac, donde asisten millones de peregrinos de todo el mundo para rezar y solicitar intermediación de favores del Padre Celestial. Su mensaje le confiere ser la primera y más importante evangelizadora en el Nuevo Mundo
Descripción de la Imagen.
La imagen de Nuestra Señora de Guadalupe quedó impresa en un tosco tejido hecho con fibras de maguey. Se trata del ayate, usado por los indios para acarrear cosas y no de una tilma, que usualmente era de tejido más fino de algodón. La trama del ayate es tan burda y sencilla, que se puede ver claramente a través de ella, y la fibra del maguey es un material tan inadecuado que ningún pintor lo hubiera escogido para pintar sobre él.
La imagen de Nuestra Señora de Guadalupe es una maravillosa síntesis cultural, una obra maestra que presentó la nueva fe de manera tal que pudo ser entendida y aceptada inmediatamente por los indios mexicanos. Es imposible de describir aquí la rica y complicada simbología que contiene este cuadro-códice porque cada detalle de color y de forma es portador de un mensaje teológico.
El rostro impreso en el ayate es el de una joven mestiza; una anticipación, pues en aquel momento todavía no habían mestizos de esa edad en México.
El manto azul salpicado de estrellas es la "Tilma de Turquesa" con que se revestían los grandes señores, e indica la nobleza y la importancia del portador. Los rayos del sol circundan totalmente a la Guadalupana como para indicar que ella es su aurora. Esta joven doncella mexicana está embarazada de pocos meses, así lo indican el lazo negro que ajusta su cintura, el ligero abultamiento debajo de este y la intensidad de los resplandores solares que aumenta a la altura del vientre. Su pie esta apoyado sobre una luna negra, (símbolo del mal para los mexicanos) y el ángel que la sostiene con gesto severo, lleva abiertas sus alas de águila.
La Virgen de Guadalupe se presentó ante sus hijos como la Madre del Creador y conservador de todo el universo; que viene a su pueblo porque quiere acogerlos a todos, indios y españoles, con un mismo amor de Madre.
Estudios Científicos sobre la Imagen de la Virgen de Guadalupe.
Los asombrosos descubrimientos en torno al cuadro de la Virgen de Guadalupe tienen a los científicos en gran asombro. Se ha formado una comisión de científicos para investigar los fenómenos inexplicables de esta tela que era la ruana o poncho del indio Juan Diego.
El Fenómeno de la Tela.
Lo primero que llama la atención de los expertos en textiles es que esta manta se haya podido conservar durante siglos, expuesta al polvo, al calor y a la humedad, sin que se haya deshilachado ni desteñido su bella policromía. Siempre estuvo así expuesta a todo, y sólo desde hace unos años la cubrieron con un vidrio.
La tela está hecha en una fibra de ayate mexicano que, por su naturaleza, se descompone por putrefacción dentro de veinte años. Así ha sucedido con varias reproducciones de la imagen que se han fabricado con este mismo tejido. Sin embargo este lienzo lleva cuatrocientos cincuenta años, desde el tiempo de Hernán Cortés, sin desgarrarse ni descomponerse. Por causas ininteligibles a los expertos, es refractaria a la humedad y al polvo.
El cuadro de la Virgen de Guadalupe estuvo 116 años expuesto a las inclemencias del ambiente, sin protección alguna contra el polvo, la humedad, el calor, el humo de las velas y el continuo roce de miles y miles de objetos que fueron tocados a la venerada imagen, además del constante contacto de manos y besos de innumerables peregrinos. Se ha comprobado que el tejido de maguey es de muy fácil descomposición; cualquier tejido de esta fibra vegetal no puede conservarse más allá de veinte años y sin embargo el ayate de Juan Diego ha resistido mucho mas de cuatro siglos en perfecto estado de conservación.
El Fenómeno de la Imagen.
La pintura que cubre la tela es otro misterio. El sabio alemán Kuhn, premio Nobel en Química, ha estudiado esta pintura, y su respuesta dejó atónitos a los oyentes: "Estos colorantes no son ni minerales, ni vegetales, ni animales". No han podido explicar el origen de los pigmentos que dan color a la imagen, ni la forma en que esta fue pintado.
Se podría pensar que la tela ha resistido tanto porque la habrían encolado y preparado de manera especial como a otras pinturas famosas, para que tuviera gran resistencia. Pero el Señor Callaga, del instituto espacial NASA, de Estados Unidos, la ha estudiado con aparatos de rayos infrarrojos y ha descubierto que la tela no tiene ningún engomado ni preservativos, y que no se puede explicar cómo esa imagen ha resistido cuatro siglos en un lienzo tan ordinario. Con estos rayos infrarrojos se ha descubierto que la imagen no tiene esbozos previos -como se ve en los cuadros de Rubens y Tiziano-, sino que fue plasmada directamente, tal cual se la ve, sin tanteos ni rectificaciones.
La imagen no tiene pinceladas. La técnica empleada es desconocida en la historia de la pintura. Es incomprensible e irrepetible.
El Fenómeno de las Pupilas.
Un famoso oculista, Lauvvoignet, examinó con un poderoso lente la pupila de la Virgen, y observó, maravillado, que en el iris se ve reflejada la imagen de un hombre. Esto fue al principio de una investigación que condujo a los más inesperados descubrimientos.
Por medio de la digitalización se observa en la pupila de una fotografía todo lo que la persona estaba mirando en el momento de tomarse la foto. El Dr. Tosnman, especializado en digitalización, le ha tomado fotografías a la pupila de la Virgen de Guadalupe. Después de ampliarlas miles de veces, logró captar detalles imposibles de ser captados a simple vista. ¡Ha descubierto lo que la Virgen miraba en el momento de formarse la imagen en la tilma de Juan Diego!
Trece figuras humanas se han identificado en un espacio de 8 milímetros de diámetro. Existen dos escenas: la primera contiene al obispo Zumárraga sorprendido frente al indio Juan Diego, que abre su tilma y descubre la imagen de María. Otros testigos complementan la escena del milagro, como el traductor de lengua Náhuatl al español, una mujer de raza negra, etc. La segunda escena, mucho mas pequeña que la anterior, se ubica en el centro de los ojos y contiene una imagen familiar típica de indígenas americanos: un matrimonio con varios hijos alrededor. Las dos escenas se repiten en ambos ojos con una precisión sorprendente, incluida la diferencia de tamaño producida por la mayor cercanía de un ojo respecto del otro, frente a los objetos retratados. Científicos de la NASA (entre otros) han utilizado tecnología digital similar a la usada en las imágenes que se reciben desde los satélites, para analizar las figuras impresas en los ojos de María.
Lo que es radicalmente imposible es que en un espacio tan pequeño, como la córnea de un ojo situado en una imagen de tamaño natural, aún el más experto miniaturista lograra pintar todas esas imágenes que ha sido necesario ampliar dos mil veces para poderlas advertir.
La ciencia moderna se queda sin explicaciones ante las maravillas de la imagen de la Virgen de Guadalupe. Es una realidad irrepetible. Sobrepasa todas las posibilidades naturales, por lo que se puede decir que estamos ante un hecho sobrenatural.
Una tilma que no se corrompe. Unos colores que no fueron pintados. Una pupila que contiene toda la escena y todas las personas del momento del milagro. Estamos ante una imagen que ni el tiempo ni los atentados de hombres llenos de odio han podido vencer.
Los Papas y la Virgen de Guadalupe
Pío X proclamó a Nuestra Señora de Guadalupe "Patrona de toda la América Latina"; Pío XI, de "todas las Américas"; Pío XII la llamó "Emperatriz de las Américas"; y Juan XXIII, "La misionera celeste del Nuevo Mundo" y "la Madre de las Américas". En esta gran basílica Juan Pablo II beatificó al indio Juan Diego el 6 de mayo de 1990.
En sus cuatro visitas a México, Juan Pablo II ha visitado el Tepeyac y honrado con profundo amor filial a la Virgen de Guadalupe a quien ha encomendado el continente Americano y su nueva evangelización.
VIRGEN DE SUYAPA EN HONDURAS HISTORIA
HONDURAS
NUESTRA SEÑORA DE SUYAPA
Fiesta: 3 de febrero
Suyapa está situada a al sudeste de Tegucigalpa, capital del país, a unos ocho kilómetros. Su nombre proviene de Coyapa, un vocablo indígena, que significa "en el agua de las palmeras".
Probablemente comenzó a poblarse con el establecimiento de trabajos agrícolas y ganaderos en la comarca, o con el descubrimiento y trabajos de minas en los lugares cercanos.
Cerca de ahí está la montaña del Pilingüín, vestida siempre de verde gracias al follaje de sus pinos. Abajo se divisa la campiña. Por entre los troncos se desliza un sendero que conduce a la ranchería de Suyapa.
Don Rafael Moreno Guillén, escribe: "La señora Isabel Colindres era vecina de Suyapa y madre de numerosa familia. Despachaba a trabajar a sus hijos en las tierras de las montañas del Piligüín. Un día bajaban de su trabajo dos hijos de la señora Colindres, sorprendiéndoles la noche a media jornada, por lo que dispusieron pernoctar en un lugar que se llama "Quebrada de Pilingüín" y que, a la sazón, no tenía agua. La noche era muy oscura y los jóvenes se acomodaron para dormir mientras llegaban los primeros rayos del alba. Uno de los jóvenes labradores sintió que un pequeño objeto le molestaba el costado por donde descansaba y, creyendo que era algún fragmento de raíz o alguna piedrecilla, lo tiró lejos de sí. Tan pronto como intentó dormirse sintió otra vez el mismo estorbo y, palpándolo, advirtió que era el mismo objeto que hacía poco había repudiado, por lo que se conformó con echarlo en su mochila. Al despuntar la aurora, los jóvenes prosiguieron camino a casa de su madre. ¡Y cuál no sería el asombro de todos ellos al ver que el inoportuno objeto era una pequeña escultura en madera de la Santísima Virgen María! Isabel Colindres, requerida por la Curia Eclesiástica de Comayagua (antigua capital de Honduras y sede del obispado) hizo una declaración jurada de ese hecho, a mediados de 1796. En la casa de los Colindres comenzó este hermoso culto: primero se colocó la imagen de la Virgen en una mesa, rodeándola de flores, después, se la trasladó a un camarín, donde fue venerada por más de 20 años".
La imagen de Nuestra Señora de Suyapa es una pequeña escultura hecha de madera de cedro, que mide seis centímetros y medio de alto. Su talla es antigua y parece que fue trabajada por algún aficionado devoto de la Virgen. De tez morena, su rostro es agraciado, oval, de mejillas redondas; fina y recta nariz, y la boca pequeña; en los ojos, se adivina algo de la raza indígena.
Los habitantes de la aldea también le tenían mucho cariño. Cuando alguno enfermaba solían llevar la imagen a la casa del enfermo para que la Virgen lo visitara.
Un día enfermó Don José de Zelaya. Un militar importante, dueño de la hacienda "el Trapiche", situada como a un cuarto de legua de la aldea. En realidad ya estaba enfermo desde hacía tiempo y sufría mucho a causa de unos cálculos renales. Isabel Colíndres sabía de su enfermedad y le mandó un recado diciéndole que, si quería, podía enviarle la imagen de su Virgen.
Don José aceptó y trajeron a la Virgen en una especie de procesión. Al llegar, el enfermo, fervoroso y contrito, le pidió su curación y le prometió construirle a cambio una ermita. Tres días después el Señor Zelaya arrojó por via urinaria las tres piedras que eran el tormento de su vida. Esto ocurrió en el año de 1768.
Pasaron casi diez años antes de que el señor Zelaya cumpliera su promesa. Por fin el 28 de noviembre de 1777 el cabildo eclesiástico le dio el permiso de construir una capilla en su hacienda para que se celebrase en ella el sacrificio de la Misa. La bendición de la ermita fue en el año de 1780. Luego con el aumento de peregrinos fue necesario hacer continuas remodelaciones hasta llegar al estado actual, terminado en 1947.
En el año 1954, un año esencialmente mariano, el tercer Arzobispo de Tegucigalpa, Monseñor José de la Cruz Turcios y Barahona, puso la primera piedra del que llegaría a ser uno de los santuarios más grandes de Centro América, y que espera su futura constitución como Santuario y Basílica Nacional.
El actual Santuario de Suyapa tiene 93 metros de longitud, 43 metros de altura en sus torres y 46 metros en la cúpula. El diámetro de ésta es de 11.50 metros. Y la anchura de la nave central es de 13.50 metros.
La Virgen de Suyapa fue nombrada Patrona Nacional de Honduras por el Papa Pío XII.
NUESTRA SEÑORA DE SUYAPA
Fiesta: 3 de febrero
Suyapa está situada a al sudeste de Tegucigalpa, capital del país, a unos ocho kilómetros. Su nombre proviene de Coyapa, un vocablo indígena, que significa "en el agua de las palmeras".
Probablemente comenzó a poblarse con el establecimiento de trabajos agrícolas y ganaderos en la comarca, o con el descubrimiento y trabajos de minas en los lugares cercanos.
Cerca de ahí está la montaña del Pilingüín, vestida siempre de verde gracias al follaje de sus pinos. Abajo se divisa la campiña. Por entre los troncos se desliza un sendero que conduce a la ranchería de Suyapa.
Don Rafael Moreno Guillén, escribe: "La señora Isabel Colindres era vecina de Suyapa y madre de numerosa familia. Despachaba a trabajar a sus hijos en las tierras de las montañas del Piligüín. Un día bajaban de su trabajo dos hijos de la señora Colindres, sorprendiéndoles la noche a media jornada, por lo que dispusieron pernoctar en un lugar que se llama "Quebrada de Pilingüín" y que, a la sazón, no tenía agua. La noche era muy oscura y los jóvenes se acomodaron para dormir mientras llegaban los primeros rayos del alba. Uno de los jóvenes labradores sintió que un pequeño objeto le molestaba el costado por donde descansaba y, creyendo que era algún fragmento de raíz o alguna piedrecilla, lo tiró lejos de sí. Tan pronto como intentó dormirse sintió otra vez el mismo estorbo y, palpándolo, advirtió que era el mismo objeto que hacía poco había repudiado, por lo que se conformó con echarlo en su mochila. Al despuntar la aurora, los jóvenes prosiguieron camino a casa de su madre. ¡Y cuál no sería el asombro de todos ellos al ver que el inoportuno objeto era una pequeña escultura en madera de la Santísima Virgen María! Isabel Colindres, requerida por la Curia Eclesiástica de Comayagua (antigua capital de Honduras y sede del obispado) hizo una declaración jurada de ese hecho, a mediados de 1796. En la casa de los Colindres comenzó este hermoso culto: primero se colocó la imagen de la Virgen en una mesa, rodeándola de flores, después, se la trasladó a un camarín, donde fue venerada por más de 20 años".
La imagen de Nuestra Señora de Suyapa es una pequeña escultura hecha de madera de cedro, que mide seis centímetros y medio de alto. Su talla es antigua y parece que fue trabajada por algún aficionado devoto de la Virgen. De tez morena, su rostro es agraciado, oval, de mejillas redondas; fina y recta nariz, y la boca pequeña; en los ojos, se adivina algo de la raza indígena.
Los habitantes de la aldea también le tenían mucho cariño. Cuando alguno enfermaba solían llevar la imagen a la casa del enfermo para que la Virgen lo visitara.
Un día enfermó Don José de Zelaya. Un militar importante, dueño de la hacienda "el Trapiche", situada como a un cuarto de legua de la aldea. En realidad ya estaba enfermo desde hacía tiempo y sufría mucho a causa de unos cálculos renales. Isabel Colíndres sabía de su enfermedad y le mandó un recado diciéndole que, si quería, podía enviarle la imagen de su Virgen.
Don José aceptó y trajeron a la Virgen en una especie de procesión. Al llegar, el enfermo, fervoroso y contrito, le pidió su curación y le prometió construirle a cambio una ermita. Tres días después el Señor Zelaya arrojó por via urinaria las tres piedras que eran el tormento de su vida. Esto ocurrió en el año de 1768.
Pasaron casi diez años antes de que el señor Zelaya cumpliera su promesa. Por fin el 28 de noviembre de 1777 el cabildo eclesiástico le dio el permiso de construir una capilla en su hacienda para que se celebrase en ella el sacrificio de la Misa. La bendición de la ermita fue en el año de 1780. Luego con el aumento de peregrinos fue necesario hacer continuas remodelaciones hasta llegar al estado actual, terminado en 1947.
En el año 1954, un año esencialmente mariano, el tercer Arzobispo de Tegucigalpa, Monseñor José de la Cruz Turcios y Barahona, puso la primera piedra del que llegaría a ser uno de los santuarios más grandes de Centro América, y que espera su futura constitución como Santuario y Basílica Nacional.
El actual Santuario de Suyapa tiene 93 metros de longitud, 43 metros de altura en sus torres y 46 metros en la cúpula. El diámetro de ésta es de 11.50 metros. Y la anchura de la nave central es de 13.50 metros.
La Virgen de Suyapa fue nombrada Patrona Nacional de Honduras por el Papa Pío XII.
LA VIRGEN ROSARIO en Guatemala Historia
GUATEMALA
NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO
Fiesta: 7 de octubre
Patrona de Guatemala, su festividad se celebra el 7 de octubre. La devoción a María bajo la advocación de la Virgen del Rosario, se remonta al medioevo y cobra fuerza durante el Renacimiento.
En Guatemala, con el establecimiento de los dominicos en Ciudad Vieja, Almolonga, se empezó a difundir la tradición del rezo del Rosario. La primera cofradía del Rosario fue fundada en 1559. Francisco Marroquín, primer obispo consagrado de América, exhortó al pueblo de Santiago, hoy Antigua Guatemala, a «que sería conveniente se erigiese en la iglesia de Santo Domingo la Confraternidad del Rosario, como había en muchos conventos de la Orden, para que ahí se extendiese tan santa devoción».
La imagen de Nuestra Señora del Rosario, obra de artistas desconocidos, fue terminada hacia el 1592. Mandada hacer por el sacerdote dominico Fray López de Montoya, fue confeccionada totalmente en plata pura. Su forma original no puede ser apreciada, pues la imagen se presenta a los fieles revestida de elaboradas vestiduras y adornos. La imagen lleva un gran rosario en la mano derecha y la otra sostiene al Niño. La imagen es producto de la orfebrería colonial. Es típicamente barroca y representa a María reina del cielo y tierra, con manto y corona imperial, y con el cetro en sus manos. Completa el cuadro la luna bajo sus pies, símbolo de pureza inmaculada.
Fue declarada patrona de Santiago, hoy Antigua Guatemala, en 1651 con ocasión de los temblores que azotaron la ciudad. Luego, en 1717 y 1773, la imagen fue restaurada, debido a los daños ocasionados por los terremotos de Santa Marta. El 1 de enero de 1776, con la instalación de los dominicos en la Nueva Guatemala, hoy la capital del país, la imagen fue trasladada al templo de Santo Domingo en la ciudad de Guatemala, donde se encuentra actualmente.
Los líderes de la independencia la proclamaron Patrona de la nueva nación en 1821 y ante ella juraron no descansar hasta obtener la libertad de Guatemala.
La Virgen del Rosario fue solemnemente declarada "Reina de Guatemala" en 1833 y coronada canónicamente el 28 de enero de 1934
Con motivo de la solicitud de la autorización de la coronación pontificia de la imagen de la Virgen del Rosario de Guatemala, acompañada por 35,000 firmas que exponen las gracias y méritos recibidos de la Madre, Reina y Patrona de la Nación, el Papa Pío XI concede el Decreto de Coronación Pontificia de la Virgen del Rosario, reconociéndola como Patrona de Guatemala. Fue Monseñor Luis Durou y Sure, Arzobispo de Guatemala, quien como representante pontificio corono solemnemente a la imagen el día 28 de enero de 1934, en el atrio de la Catedral Metropolitana.
En el año 1969 el Papa Paulo VI en Bula Papal, elevo el Templo de Santo Domingo a la dignidad de Basílica Pontificia de Nuestra Señora del Rosario, por reconocer que en ella se venera de forma extraordinaria y publica a la "Reina y Patrona de toda la jurisdicción de Guatemala". La primera nación del mundo que celebro la fiesta de la coronación de la Santísima Virgen por Reina de todo el universo, fue Guatemala.
En 1992, a 400 años de que la imagen fuera terminada, fue nombrada Alcaldesa Perpetua de la Ciudad de Guatemala.
NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO
Fiesta: 7 de octubre
Patrona de Guatemala, su festividad se celebra el 7 de octubre. La devoción a María bajo la advocación de la Virgen del Rosario, se remonta al medioevo y cobra fuerza durante el Renacimiento.
En Guatemala, con el establecimiento de los dominicos en Ciudad Vieja, Almolonga, se empezó a difundir la tradición del rezo del Rosario. La primera cofradía del Rosario fue fundada en 1559. Francisco Marroquín, primer obispo consagrado de América, exhortó al pueblo de Santiago, hoy Antigua Guatemala, a «que sería conveniente se erigiese en la iglesia de Santo Domingo la Confraternidad del Rosario, como había en muchos conventos de la Orden, para que ahí se extendiese tan santa devoción».
La imagen de Nuestra Señora del Rosario, obra de artistas desconocidos, fue terminada hacia el 1592. Mandada hacer por el sacerdote dominico Fray López de Montoya, fue confeccionada totalmente en plata pura. Su forma original no puede ser apreciada, pues la imagen se presenta a los fieles revestida de elaboradas vestiduras y adornos. La imagen lleva un gran rosario en la mano derecha y la otra sostiene al Niño. La imagen es producto de la orfebrería colonial. Es típicamente barroca y representa a María reina del cielo y tierra, con manto y corona imperial, y con el cetro en sus manos. Completa el cuadro la luna bajo sus pies, símbolo de pureza inmaculada.
Fue declarada patrona de Santiago, hoy Antigua Guatemala, en 1651 con ocasión de los temblores que azotaron la ciudad. Luego, en 1717 y 1773, la imagen fue restaurada, debido a los daños ocasionados por los terremotos de Santa Marta. El 1 de enero de 1776, con la instalación de los dominicos en la Nueva Guatemala, hoy la capital del país, la imagen fue trasladada al templo de Santo Domingo en la ciudad de Guatemala, donde se encuentra actualmente.
Los líderes de la independencia la proclamaron Patrona de la nueva nación en 1821 y ante ella juraron no descansar hasta obtener la libertad de Guatemala.
La Virgen del Rosario fue solemnemente declarada "Reina de Guatemala" en 1833 y coronada canónicamente el 28 de enero de 1934
Con motivo de la solicitud de la autorización de la coronación pontificia de la imagen de la Virgen del Rosario de Guatemala, acompañada por 35,000 firmas que exponen las gracias y méritos recibidos de la Madre, Reina y Patrona de la Nación, el Papa Pío XI concede el Decreto de Coronación Pontificia de la Virgen del Rosario, reconociéndola como Patrona de Guatemala. Fue Monseñor Luis Durou y Sure, Arzobispo de Guatemala, quien como representante pontificio corono solemnemente a la imagen el día 28 de enero de 1934, en el atrio de la Catedral Metropolitana.
En el año 1969 el Papa Paulo VI en Bula Papal, elevo el Templo de Santo Domingo a la dignidad de Basílica Pontificia de Nuestra Señora del Rosario, por reconocer que en ella se venera de forma extraordinaria y publica a la "Reina y Patrona de toda la jurisdicción de Guatemala". La primera nación del mundo que celebro la fiesta de la coronación de la Santísima Virgen por Reina de todo el universo, fue Guatemala.
En 1992, a 400 años de que la imagen fuera terminada, fue nombrada Alcaldesa Perpetua de la Ciudad de Guatemala.
NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ Virgen del Salvador
EL SALVADOR
NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ
Fiesta: 21 de Noviembre, Presentación de la Virgen María.
En el año de 1682 unos mercaderes encontraron en la orilla del Mar del Sur salvadoreño una caja abandonada; Estaba tan bien sellada que no pudieron abrirla con sus herramientas. Seguros de que contenía algún objeto valioso, ataron la caja sobre el lomo de su burra y la llevaron a la ciudad de San Miguel. Esperaban poder allí encontrar como poder abrirla. Llegaron a la ciudad el 21 de noviembre. Con la intención de asegurar la propiedad del posible tesoro, se dirigieron primero a las autoridades del lugar para dar cuenta del hallazgo; cuando al pasar por delante de la iglesia parroquial, hoy Catedral, la burra se echó en tierra sin que nadie pudiese moverla de ahí. Entonces, sin esfuerzo alguno lograron abrir la caja y descubrieron que el tesoro que contenía era una hermosa imagen de Nuestra Señora con el Niño en brazos.
El origen de la imagen permanece en el misterio, pues nunca se pudo conocer qué destino tenía aquella caja, ni cómo llegó a las playas del Salvador. Se cuenta que al arribar la imagen había una cruenta lucha entre los habitantes de la región y al correr la voz del maravilloso hallazgo, todos depusieron las armas e inmediatamente cesaron las hostilidades; también se refiere que en las luchas fratricidas del 1833, el bando triunfador, en vez de tomar represalias, como se esperaba, hizo colocar la bendita imagen en el atrio de la parroquia y a los pies de María se juró solemnemente no guardar rencores y borrar el odio de los corazones para que la paz germinara en fraternidad y reconciliación. Ciertamente un milagro maravilloso. Por esto dieron a la imagen el hermoso título de Nuestra Señora de la Paz, cuya fiesta litúrgica se celebra el 21 de noviembre, en recuerdo de
su llegada a la ciudad de San Miguel.
Con ocasión del Congreso Eucarístico Nacional en 1942, S, S, Pío XII dirigiéndose al pueblo salvadoreño, exclamó “que Nuestra Señora de la Paz os coloque a todos bajo el amparo del simbólico ramo en su Iglesia de San Miguel alza en su mano derecha y cuyo nombre amaríamos ver proyectado sobre el mundo entero”.
Protección milagrosa
La fe y confianza depositadas en la Virgen de la Paz, vive desde que llegó a las playas de El Salvador, con fuertes raigambres, en el alma del pueblo salvadoreño, esperanzas que no han quedado frustradas. Son numerosos los ejemplos que dan fe de ello:
1. El 21 de septiembre de 1787, -105 años después del hallazgo- el volcán Chaparrastique entre grandes y espantosos temblores de tierra y tempestuosas tormentas, hizo una de sus más formidables erupciones.
La lava ardiente casi llegaba a la Ciudad, amenazando su inminente destrucción. Angustiados los vecinos, se congregaron en la plaza principal, junto a las autoridades locales, sacerdotes y religiosos franciscanos y mercedarios, quienes infundían confianza al afligido pueblo, exhortándolo a pedir a Dios misericordia con arrepentimiento de los pecados y a invocar la protección maternal de la Virgen de la Paz.
Decidieron en clamor unánime sacar la imagen de Nuestra Señora de la Paz a la puerta principal de la antigua Iglesia parroquial. Y colocada que fue frente a las fuerzas volcánicas, al aparecer la sagrada Imagen, al grito de “Sálvanos Reina de la Paz”, la lava inmediatamente tomó otro rumbo buscando al sur de la Ciudad; cubrió grandes extensiones de tierras fértiles, a la vez que gran parte de la laguna El Jocotal.
Refiérese históricamente que después de efectuarse el portentoso milagro que se acaba de relatar, en el límpido cielo se dejó ver con toda la claridad una bellísima palma formada por blancas nubes, cuyo pie fue a posarse en el inmenso cráter del turbulento volcán.
Tan admirados quedaron quienes vieron aquella magnífica señal, que el pueblo optó por colocar en la diestra de la Sagrada Imagen, una palma de oro en conmemoración de aquel acontecimiento que la tradición se ha encargado de hacer prevalecer como algo notable, asombroso y único en estas latitudes.
2. El jueves 25 de junio de 1903, entre cinco y seis de la tarde, un estruendo conmovió a la ciudad de San Miguel. Un rayo fulminó sobre la cúpula de la Iglesia de San Francisco, templo santuario de nuestra Patrona e iglesia parroquial.
La chispa sólo produjo incendio que comenzó en el camarín de la Virgen, quemando las vestiduras de la Imagen, ennegreciendo y ampollando el retoque, sin dañar las perfecciones escultóricas.
La lluvia arreciaba y el huracán amenazaba a la ciudad. Las descargas eléctricas consecutivas embargaban los ánimos. Las fuerzas huracanadas derribaron árboles y los tejados de las casas eran arrancados por la violencia de la tempestad. Pronto se supo la noticia de la desgracia, y no obstante que por las calles se hacia difícil transitar, el momento llenose el templo de fieles. La consternación era general.
Se llamo al mejor escultor guatemalteco, D. Cipriano Dardón para restaurar la Imagen. Con ese fin se la llevó en procesión de desagravio de la Iglesia parroquial a la de Santo Domingo, llevando la Imagen y el Niño cubiertos el rostro, en medio de una manifestación impresionante. El trabajo lo hizo el escultor en la sacristía de este último templo.
Después de casi tres meses, fueron entregadas las imágenes, siendo conducidas en solemne procesión a la Iglesia parroquial, en recorrido por céntricas calles, entre delirante entusiasmo, estallido de petardos y músicas marciales.
La Catedral-Basílica, Santuario Nacional de la Patrona de El Salvador.
El 21 de noviembre de 1862 el Capitán General Gerardo Barrios, natural del departamento de San Miguel, colocó la primera piedra de la actual Catedral, santuario que guarda a la Patrona de la Nación. El 21 de noviembre de 1962, justamente cien años después, se abrió el templo, orgullo de los migueleños, siendo Obispo de la Ciudad Mons. Miguel Ángel Machado. La imagen se trasladó desde su primer templo –la Iglesia de San Francisco. En la parte exterior lucen en mármol las estatuas del Capitán D. Luis Moscoso, fundador de la ciudad y la del Capitán General Gerardo Barrios, iniciador de los trabajos de la Catedral.
A instancias de los Obispos de El Salvador, a una con el clero y fieles y autoridades civiles, el Papa Pablo VI declaró y constituyó a la Santísima Madre de Dios bajo el título de Nuestra Señora de la Paz, Patrona principal ante Dios de toda la Republica de El Salvador y elevó su Catedral y Santuario Nacional al rango de Basílica Menor.
Coronación de la Virgen de la Paz
Tuvo lugar el 21 de noviembre de 1921.
El primer Obispo de San Miguel, Mons. Dueñas y Argumedo –yacente en la cripta del Santuario- obtuvo de S.S. Benedicto XV la Coronación Canónica de la Virgen de la Paz, que se efectuó el 21 de noviembre de 1921
La ceremonia tuvo lugar en el parque frente a la Catedral. Se efectuó después de la Misa Pontifical oficiada por Mons. Dueñas. En presencia del Sr. Presidente de la Republica, D. Jorge Meléndez, acompañado de su Gobierno y Ministros, del Cuerpo Diplomático y Consular, Arzobispo y Obispos de Centroamérica y miles de personas.
En el momento de ser colocada la Corona en la Imagen, el Jefe de Estado depositó simbólico bastón de mando a los pies de la Madre Espiritual del pueblo salvadoreño y más de 150 palomas blancas fueron echadas al vuelo. En memoria de este acontecimiento se celebra cada aniversario con solemnes festejos eucarísticos y grandiosa Procesión, llevando en oración triunfal la Santa Imagen con gran devoción y entusiasmo. También desde entonces quedo establecida la “Romería de Peregrinos” en honor a la Reina de la Paz.
NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ
Fiesta: 21 de Noviembre, Presentación de la Virgen María.
En el año de 1682 unos mercaderes encontraron en la orilla del Mar del Sur salvadoreño una caja abandonada; Estaba tan bien sellada que no pudieron abrirla con sus herramientas. Seguros de que contenía algún objeto valioso, ataron la caja sobre el lomo de su burra y la llevaron a la ciudad de San Miguel. Esperaban poder allí encontrar como poder abrirla. Llegaron a la ciudad el 21 de noviembre. Con la intención de asegurar la propiedad del posible tesoro, se dirigieron primero a las autoridades del lugar para dar cuenta del hallazgo; cuando al pasar por delante de la iglesia parroquial, hoy Catedral, la burra se echó en tierra sin que nadie pudiese moverla de ahí. Entonces, sin esfuerzo alguno lograron abrir la caja y descubrieron que el tesoro que contenía era una hermosa imagen de Nuestra Señora con el Niño en brazos.
El origen de la imagen permanece en el misterio, pues nunca se pudo conocer qué destino tenía aquella caja, ni cómo llegó a las playas del Salvador. Se cuenta que al arribar la imagen había una cruenta lucha entre los habitantes de la región y al correr la voz del maravilloso hallazgo, todos depusieron las armas e inmediatamente cesaron las hostilidades; también se refiere que en las luchas fratricidas del 1833, el bando triunfador, en vez de tomar represalias, como se esperaba, hizo colocar la bendita imagen en el atrio de la parroquia y a los pies de María se juró solemnemente no guardar rencores y borrar el odio de los corazones para que la paz germinara en fraternidad y reconciliación. Ciertamente un milagro maravilloso. Por esto dieron a la imagen el hermoso título de Nuestra Señora de la Paz, cuya fiesta litúrgica se celebra el 21 de noviembre, en recuerdo de
su llegada a la ciudad de San Miguel.
Con ocasión del Congreso Eucarístico Nacional en 1942, S, S, Pío XII dirigiéndose al pueblo salvadoreño, exclamó “que Nuestra Señora de la Paz os coloque a todos bajo el amparo del simbólico ramo en su Iglesia de San Miguel alza en su mano derecha y cuyo nombre amaríamos ver proyectado sobre el mundo entero”.
Protección milagrosa
La fe y confianza depositadas en la Virgen de la Paz, vive desde que llegó a las playas de El Salvador, con fuertes raigambres, en el alma del pueblo salvadoreño, esperanzas que no han quedado frustradas. Son numerosos los ejemplos que dan fe de ello:
1. El 21 de septiembre de 1787, -105 años después del hallazgo- el volcán Chaparrastique entre grandes y espantosos temblores de tierra y tempestuosas tormentas, hizo una de sus más formidables erupciones.
La lava ardiente casi llegaba a la Ciudad, amenazando su inminente destrucción. Angustiados los vecinos, se congregaron en la plaza principal, junto a las autoridades locales, sacerdotes y religiosos franciscanos y mercedarios, quienes infundían confianza al afligido pueblo, exhortándolo a pedir a Dios misericordia con arrepentimiento de los pecados y a invocar la protección maternal de la Virgen de la Paz.
Decidieron en clamor unánime sacar la imagen de Nuestra Señora de la Paz a la puerta principal de la antigua Iglesia parroquial. Y colocada que fue frente a las fuerzas volcánicas, al aparecer la sagrada Imagen, al grito de “Sálvanos Reina de la Paz”, la lava inmediatamente tomó otro rumbo buscando al sur de la Ciudad; cubrió grandes extensiones de tierras fértiles, a la vez que gran parte de la laguna El Jocotal.
Refiérese históricamente que después de efectuarse el portentoso milagro que se acaba de relatar, en el límpido cielo se dejó ver con toda la claridad una bellísima palma formada por blancas nubes, cuyo pie fue a posarse en el inmenso cráter del turbulento volcán.
Tan admirados quedaron quienes vieron aquella magnífica señal, que el pueblo optó por colocar en la diestra de la Sagrada Imagen, una palma de oro en conmemoración de aquel acontecimiento que la tradición se ha encargado de hacer prevalecer como algo notable, asombroso y único en estas latitudes.
2. El jueves 25 de junio de 1903, entre cinco y seis de la tarde, un estruendo conmovió a la ciudad de San Miguel. Un rayo fulminó sobre la cúpula de la Iglesia de San Francisco, templo santuario de nuestra Patrona e iglesia parroquial.
La chispa sólo produjo incendio que comenzó en el camarín de la Virgen, quemando las vestiduras de la Imagen, ennegreciendo y ampollando el retoque, sin dañar las perfecciones escultóricas.
La lluvia arreciaba y el huracán amenazaba a la ciudad. Las descargas eléctricas consecutivas embargaban los ánimos. Las fuerzas huracanadas derribaron árboles y los tejados de las casas eran arrancados por la violencia de la tempestad. Pronto se supo la noticia de la desgracia, y no obstante que por las calles se hacia difícil transitar, el momento llenose el templo de fieles. La consternación era general.
Se llamo al mejor escultor guatemalteco, D. Cipriano Dardón para restaurar la Imagen. Con ese fin se la llevó en procesión de desagravio de la Iglesia parroquial a la de Santo Domingo, llevando la Imagen y el Niño cubiertos el rostro, en medio de una manifestación impresionante. El trabajo lo hizo el escultor en la sacristía de este último templo.
Después de casi tres meses, fueron entregadas las imágenes, siendo conducidas en solemne procesión a la Iglesia parroquial, en recorrido por céntricas calles, entre delirante entusiasmo, estallido de petardos y músicas marciales.
La Catedral-Basílica, Santuario Nacional de la Patrona de El Salvador.
El 21 de noviembre de 1862 el Capitán General Gerardo Barrios, natural del departamento de San Miguel, colocó la primera piedra de la actual Catedral, santuario que guarda a la Patrona de la Nación. El 21 de noviembre de 1962, justamente cien años después, se abrió el templo, orgullo de los migueleños, siendo Obispo de la Ciudad Mons. Miguel Ángel Machado. La imagen se trasladó desde su primer templo –la Iglesia de San Francisco. En la parte exterior lucen en mármol las estatuas del Capitán D. Luis Moscoso, fundador de la ciudad y la del Capitán General Gerardo Barrios, iniciador de los trabajos de la Catedral.
A instancias de los Obispos de El Salvador, a una con el clero y fieles y autoridades civiles, el Papa Pablo VI declaró y constituyó a la Santísima Madre de Dios bajo el título de Nuestra Señora de la Paz, Patrona principal ante Dios de toda la Republica de El Salvador y elevó su Catedral y Santuario Nacional al rango de Basílica Menor.
Coronación de la Virgen de la Paz
Tuvo lugar el 21 de noviembre de 1921.
El primer Obispo de San Miguel, Mons. Dueñas y Argumedo –yacente en la cripta del Santuario- obtuvo de S.S. Benedicto XV la Coronación Canónica de la Virgen de la Paz, que se efectuó el 21 de noviembre de 1921
La ceremonia tuvo lugar en el parque frente a la Catedral. Se efectuó después de la Misa Pontifical oficiada por Mons. Dueñas. En presencia del Sr. Presidente de la Republica, D. Jorge Meléndez, acompañado de su Gobierno y Ministros, del Cuerpo Diplomático y Consular, Arzobispo y Obispos de Centroamérica y miles de personas.
En el momento de ser colocada la Corona en la Imagen, el Jefe de Estado depositó simbólico bastón de mando a los pies de la Madre Espiritual del pueblo salvadoreño y más de 150 palomas blancas fueron echadas al vuelo. En memoria de este acontecimiento se celebra cada aniversario con solemnes festejos eucarísticos y grandiosa Procesión, llevando en oración triunfal la Santa Imagen con gran devoción y entusiasmo. También desde entonces quedo establecida la “Romería de Peregrinos” en honor a la Reina de la Paz.
NUESTRA SEÑORA DEL QUINCHE LA VIRGEN DE ECUADOR
ECUADOR
NUESTRA SEÑORA DEL QUINCHE
Fiesta: 21 noviembre
El pintoresco pueblecito del Quinche se asienta en el noroeste de la ciudad de Quito en las faldas de la cordillera occidental, en un suave declive que se eleva desde el río Guayllabamba hasta los primeros contrafuertes de dicha cordillera.
La imagen de Nuestra Señora de la Presentación del Quinche es una hermosa escultura en madera, tallada en el siglo XVI por Don Diego de Robles. La historia nos dice que los que habían encargado la confección de la imagen, no quisieron o no pudieron pagar por ella al escultor y entonces, el artista se la dio a los indios oyacachis a cambio de unos tablones de fino cedro que éste necesitaba para sus trabajos.
Pronto la Virgen de Oyacachi llegó a ser famosa en toda la comarca. Numerosas romerías de los pueblos vecinos comenzaron a frecuentar este sitio, antes desconocido. Por este motivo, los indios se vieron en la necesidad de construir una capilla o una pequeña iglesia para colocar en ella la imagen de la Virgen y se lo encargaron a Don Diego Robles. Este se negó y emprendió el viaje de regreso a Quito. En un momento, al pasar por el puente de un caudaloso río, el caballo dio un salto y lo lanzó fuera de la silla. Robles iba a caer en lo más hondo de las aguas. De pronto, uno de sus pies se enredó entre los maderos del puente. Al verse a punto de perecer, clamó a la Virgen de Oyacachi. En ese instante atravesaban el puente dos caminantes que, movidos por piedad y compasión, se acercaron al desventurado Robles y le sacaron del peligro. Cuando el artista quiso darles las gracias, ellos ya habían desaparecido. El escultor comprendió que fue una gracia del cielo. Por eso decidió volver a Oyacachi y allí construyó el altarcito de la Virgen.
Quince años permaneció la imagen al cuidado de los indios hasta que en 1604, el obispo del lugar ordenó su traslado de la imagen de Oyacachi al poblado del Quinche (de donde finalmente tomó su nombre), más cimentado en la vida cristiana, y fue puesta en la iglesia parroquial, convertida en su nuevo santuario.
Sin embargo, pronto tuvieron que pensar en la construcción de un templo más grande. En 1630 la sagrada imagen fue trasladada a su nuevo santuario. Con el tiempo la construcción sufrió varias modificaciones. Después del terremoto de 1869 el templo fue reconstruido.
La última construcción del templo se remonta al año de 1905 y su consagración al año 1928. La imagen fue coronada canónicamente en 1943 y su fiesta se celebra el 21 de noviembre.
En 1985, Roma declaró al Quinche Santuario Nacional del Ecuador.
La imagen, que es una fina talla en madera de cedro de unos 62 cm. de alto. La Virgen lleva un cetro en la mano derecha y con la izquierda sostiene el Niño en actitud de bendecir, mientras sostiene una esfera de oro coronada por una cruz. A los pies de la imagen, la peana y la gran media luna, ambas de plata, y las pesadas coronas imperiales de oro y piedras preciosas manifiestan la generosidad del pueblo ecuatoriano. El rostro de Jesús evoca las facciones de los niños mestizos de aquellas sierras así como mestizo es también el color de la Madre, síntesis del alma del inca y del español.
Esta advocación es muy popular en Ecuador, especialmente entre los indios que llaman con afecto "La Pequeñita" a su protectora del cielo. El pueblo ecuatoriano le tiene gran devoción y la manifiesta por medio de una gran variedad de cantos que se entonan en honor de la Virgen del Quinche, con textos en quechua, en jíbaro y en otros diversos dialectos de la región y también en castellano; muchos de ellos se cantan desde hace cuatro siglos.
NUESTRA SEÑORA DEL QUINCHE
Fiesta: 21 noviembre
El pintoresco pueblecito del Quinche se asienta en el noroeste de la ciudad de Quito en las faldas de la cordillera occidental, en un suave declive que se eleva desde el río Guayllabamba hasta los primeros contrafuertes de dicha cordillera.
La imagen de Nuestra Señora de la Presentación del Quinche es una hermosa escultura en madera, tallada en el siglo XVI por Don Diego de Robles. La historia nos dice que los que habían encargado la confección de la imagen, no quisieron o no pudieron pagar por ella al escultor y entonces, el artista se la dio a los indios oyacachis a cambio de unos tablones de fino cedro que éste necesitaba para sus trabajos.
Pronto la Virgen de Oyacachi llegó a ser famosa en toda la comarca. Numerosas romerías de los pueblos vecinos comenzaron a frecuentar este sitio, antes desconocido. Por este motivo, los indios se vieron en la necesidad de construir una capilla o una pequeña iglesia para colocar en ella la imagen de la Virgen y se lo encargaron a Don Diego Robles. Este se negó y emprendió el viaje de regreso a Quito. En un momento, al pasar por el puente de un caudaloso río, el caballo dio un salto y lo lanzó fuera de la silla. Robles iba a caer en lo más hondo de las aguas. De pronto, uno de sus pies se enredó entre los maderos del puente. Al verse a punto de perecer, clamó a la Virgen de Oyacachi. En ese instante atravesaban el puente dos caminantes que, movidos por piedad y compasión, se acercaron al desventurado Robles y le sacaron del peligro. Cuando el artista quiso darles las gracias, ellos ya habían desaparecido. El escultor comprendió que fue una gracia del cielo. Por eso decidió volver a Oyacachi y allí construyó el altarcito de la Virgen.
Quince años permaneció la imagen al cuidado de los indios hasta que en 1604, el obispo del lugar ordenó su traslado de la imagen de Oyacachi al poblado del Quinche (de donde finalmente tomó su nombre), más cimentado en la vida cristiana, y fue puesta en la iglesia parroquial, convertida en su nuevo santuario.
Sin embargo, pronto tuvieron que pensar en la construcción de un templo más grande. En 1630 la sagrada imagen fue trasladada a su nuevo santuario. Con el tiempo la construcción sufrió varias modificaciones. Después del terremoto de 1869 el templo fue reconstruido.
La última construcción del templo se remonta al año de 1905 y su consagración al año 1928. La imagen fue coronada canónicamente en 1943 y su fiesta se celebra el 21 de noviembre.
En 1985, Roma declaró al Quinche Santuario Nacional del Ecuador.
La imagen, que es una fina talla en madera de cedro de unos 62 cm. de alto. La Virgen lleva un cetro en la mano derecha y con la izquierda sostiene el Niño en actitud de bendecir, mientras sostiene una esfera de oro coronada por una cruz. A los pies de la imagen, la peana y la gran media luna, ambas de plata, y las pesadas coronas imperiales de oro y piedras preciosas manifiestan la generosidad del pueblo ecuatoriano. El rostro de Jesús evoca las facciones de los niños mestizos de aquellas sierras así como mestizo es también el color de la Madre, síntesis del alma del inca y del español.
Esta advocación es muy popular en Ecuador, especialmente entre los indios que llaman con afecto "La Pequeñita" a su protectora del cielo. El pueblo ecuatoriano le tiene gran devoción y la manifiesta por medio de una gran variedad de cantos que se entonan en honor de la Virgen del Quinche, con textos en quechua, en jíbaro y en otros diversos dialectos de la región y también en castellano; muchos de ellos se cantan desde hace cuatro siglos.
VIRGEN DE LA CARIDAD DEL COBRE en Cuba
CUBA
VIRGEN DE LA CARIDAD DEL COBRE
Fiesta: 8 septiembre
La Basílica menor de la Virgen de la Caridad pertenece a la Arquidiócesis de Santiago de Cuba. Se encuentra en un pueblo que se llama El Cobre, que está a unos 12 kms de la ciudad de Santiago de Cuba. Fue en la lejana fecha de1608 cuando la Santísima Virgen, Madre de Dios quiso manifestar su amor por nuestra tierra y sus hijos gracias a la aparición, según figura en el archivo de indias del legajo que en 1738, a petición del rey de España, se enviara a la corte para proveer de capellán al Santuario de la Virgen, en el Cobre.
Los relatos se remontan al año 1687. El declarante es el negro esclavo Juan Moreno, que niño de 10 años, acompañó a los hermanos Juan y Rodrigo de Hoyos, "indios naturales del país" en su viaje a Nipe para buscar sal, cuando ocurrió el hallazgo de la imagen de la Virgen. Juan Moreno, anciano de 85 años y único sobreviviente de aquel acontecimiento, relata los recuerdos de su infancia con la voz sencilla y poética de los humildes.
"Estando una mañana la mar en calma, salieron de dicho cayo francés para la dicha salina, antes de salir el sol, los dichos Juan y Rodrigo de Hoyos y este declarante. embarcados en una canoa y apartados de dicho cayo francés vieron una cosa blanca sobre la espuma del agua, que no distinguieron lo que podría ser, y acercándose más les pareció pájaro y ramas secas. Dijeron dichos indios, parece una niña, y en estos discursos, llegados reconocieron y vieron la imagen de Nuestra Señora de la Santísima Virgen con un niño Jesús en los brazos sobre una tablilla pequeña, y en dicha tablita unas letras grandes, las cuales leyó dicho Rodrigo de Hoyos y decían: "Yo soy la Virgen de la Caridad", y siendo sus vestiduras de ropaje se admiraron que no estaban mojadas, y en esto, llenos de gozo y alegría, cogiendo solo tres tercios de sal, se volvieron".
La imagen de la Virgen de la Caridad fue encontrada por tres representantes de las clases más pobres y explotadas: dos indios y un negro esclavo, a quienes llena de alegría con su presencia.
Muy poco después la imagen de la Virgen fue trasladada al pueblo del Cobre de donde tomó el nombre. Desde la aparición de la estatua, la devoción a la Virgen de la Caridad se propagó con asombrosa rapidez por toda la isla a pesar de las difíciles comunicaciones.
Durante la guerra de independencia, las tropas se encomendaban a la Virgen de la Caridad. En 1915 Después de la guerra de independencia, los veteranos pidieron al Papa que declarase a la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba. En documento firmado el día 10 de Mayo de 1916 por el Cardenal Obispo de Hostia, Su Santidad Benedicto XV accedió a la petición, declarando a la Virgen de la Caridad del Cobre Patrona Principal de la República de Cuba y fijando su festividad el 8 de Septiembre.
Con los años se adquirió un recinto mayor para construir un nuevo santuario que pudiese acoger al creciente número de peregrinos, haciéndose la inauguración, con el traslado de la Virgen el día 8 de Septiembre de 1927. La Virgen fue coronada el 20 de diciembre de 1936.
El Papa Pablo VI reconociendo esa presencia de la Virgen de la Caridad en medio de nuestro pueblo, envió el 30 de diciembre de 1977, como delegado suyo al Cardenal Gantin, portador de la bula por la que se proclamaba Basílica menor el hasta entonces Santuario Nacional.
El 24 de enero de 1998 Juan Pablo II coronaba la imagen de la Virgen de la Caridad, en la ciudad de Santiago de Cuba, como Reina de Cuba. Durante los meses de preparación para la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba, diez imágenes peregrinas de la Virgen de la Caridad recorrieron las distintas diócesis del país con gran respuesta del pueblo.
La Virgen de la Caridad fue coronada por S.S. Juan Pablo II como Reina y Patrona de Cuba el sábado 24 de Enero de 1998, durante la Santa Misa que celebró en su visita apostólica a Santiago de Cuba.
VIRGEN DE LA CARIDAD DEL COBRE
Fiesta: 8 septiembre
La Basílica menor de la Virgen de la Caridad pertenece a la Arquidiócesis de Santiago de Cuba. Se encuentra en un pueblo que se llama El Cobre, que está a unos 12 kms de la ciudad de Santiago de Cuba. Fue en la lejana fecha de1608 cuando la Santísima Virgen, Madre de Dios quiso manifestar su amor por nuestra tierra y sus hijos gracias a la aparición, según figura en el archivo de indias del legajo que en 1738, a petición del rey de España, se enviara a la corte para proveer de capellán al Santuario de la Virgen, en el Cobre.
Los relatos se remontan al año 1687. El declarante es el negro esclavo Juan Moreno, que niño de 10 años, acompañó a los hermanos Juan y Rodrigo de Hoyos, "indios naturales del país" en su viaje a Nipe para buscar sal, cuando ocurrió el hallazgo de la imagen de la Virgen. Juan Moreno, anciano de 85 años y único sobreviviente de aquel acontecimiento, relata los recuerdos de su infancia con la voz sencilla y poética de los humildes.
"Estando una mañana la mar en calma, salieron de dicho cayo francés para la dicha salina, antes de salir el sol, los dichos Juan y Rodrigo de Hoyos y este declarante. embarcados en una canoa y apartados de dicho cayo francés vieron una cosa blanca sobre la espuma del agua, que no distinguieron lo que podría ser, y acercándose más les pareció pájaro y ramas secas. Dijeron dichos indios, parece una niña, y en estos discursos, llegados reconocieron y vieron la imagen de Nuestra Señora de la Santísima Virgen con un niño Jesús en los brazos sobre una tablilla pequeña, y en dicha tablita unas letras grandes, las cuales leyó dicho Rodrigo de Hoyos y decían: "Yo soy la Virgen de la Caridad", y siendo sus vestiduras de ropaje se admiraron que no estaban mojadas, y en esto, llenos de gozo y alegría, cogiendo solo tres tercios de sal, se volvieron".
La imagen de la Virgen de la Caridad fue encontrada por tres representantes de las clases más pobres y explotadas: dos indios y un negro esclavo, a quienes llena de alegría con su presencia.
Muy poco después la imagen de la Virgen fue trasladada al pueblo del Cobre de donde tomó el nombre. Desde la aparición de la estatua, la devoción a la Virgen de la Caridad se propagó con asombrosa rapidez por toda la isla a pesar de las difíciles comunicaciones.
Durante la guerra de independencia, las tropas se encomendaban a la Virgen de la Caridad. En 1915 Después de la guerra de independencia, los veteranos pidieron al Papa que declarase a la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba. En documento firmado el día 10 de Mayo de 1916 por el Cardenal Obispo de Hostia, Su Santidad Benedicto XV accedió a la petición, declarando a la Virgen de la Caridad del Cobre Patrona Principal de la República de Cuba y fijando su festividad el 8 de Septiembre.
Con los años se adquirió un recinto mayor para construir un nuevo santuario que pudiese acoger al creciente número de peregrinos, haciéndose la inauguración, con el traslado de la Virgen el día 8 de Septiembre de 1927. La Virgen fue coronada el 20 de diciembre de 1936.
El Papa Pablo VI reconociendo esa presencia de la Virgen de la Caridad en medio de nuestro pueblo, envió el 30 de diciembre de 1977, como delegado suyo al Cardenal Gantin, portador de la bula por la que se proclamaba Basílica menor el hasta entonces Santuario Nacional.
El 24 de enero de 1998 Juan Pablo II coronaba la imagen de la Virgen de la Caridad, en la ciudad de Santiago de Cuba, como Reina de Cuba. Durante los meses de preparación para la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba, diez imágenes peregrinas de la Virgen de la Caridad recorrieron las distintas diócesis del país con gran respuesta del pueblo.
La Virgen de la Caridad fue coronada por S.S. Juan Pablo II como Reina y Patrona de Cuba el sábado 24 de Enero de 1998, durante la Santa Misa que celebró en su visita apostólica a Santiago de Cuba.
NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES Virgen en Costa Rica Historia
COSTA RICA
NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES
Fiesta: 2 de Agosto
Historia
Se dice que una mujer "parda" (podría ser india, mestiza o morena) se encontraba recogiendo leña en un breñal cercano a su casa la mañana del 2 de agosto, cuando encontró sobre una piedra una imagen de la Virgen con el Niño en brazos. Era una estatua de piedra de unos veinte centímetros de alto. Juana Pereira la recogió y la guardo en una caja en su casa. Sin embargo, dos veces mas halló la escultura en la misma piedra donde la había aparecido y al querer guardarla en su casa, creyendo que era otra imagen, notó que ya no estaba. Ante este hecho, la mujer se asustó y fue a buscar al cura de Cartago, a quien le contó lo sucedido y le entrego la imagen. El sacerdote la guardo en una caja, pero al día siguiente apareció nuevamente sobre la piedra; entonces el cura, acompañado por varias personas la recogió y la guardo, pero al otro día volvió a aparecer en la misma piedra. Entonces comprendieron que la Virgen quería tener su casa en ese lugar. Se le bautizó con el nombre de Virgen de los ángeles, pues el 2 de agosto los franciscanos celebran la festividad de nuestra señora de los ángeles.
Poco tiempo después, los vecinos decidieron hacer una ermita en el lugar, sin embargo, ellos estaban empeñados en hacer un templo digno de ella, costara lo que costara. Se sabe que en el año 1681 el templo estaba prácticamente terminado. Por desgracia, la iglesia quedo destruida pocos años después de estrenada, con el terremoto de principios de enero de 1715.
Los fieles se organizaron para levantar por segunda vez el templo. Esta segunda iglesia se terminó entre 1723 y 1727. Después, poco a poco lo fueron ampliando y embelleciendo, pero quedo destruido después del terremoto del 7 de mayo de 1822. Dos años después volvieron a organizarse para iniciar los trabajos de la construcción de otro templo. Entonces ocurrió otro terremoto el 2 de setiembre de 1841, que daño parte de la estructura, pero pudo repararse. Sin embargo, el terremoto del 4 de mayo de 1910 lo destruyó por completo. Una vez más, los devotos de la Virgen de los ángeles se organizaron para iniciar las obras de la actual basílica, que se termino en 1930. Esta estructura tiene bases antisísmicas, que han resistido muchos temblores e incluso el terremoto de 1924, cuando el templo todavía estaba en construcción. La Basílica sirve de refugio a la imagen y es visitada por miles de fieles.
El Padre Baltazar de Grado era el cura de Cartago en el momento de la aparición de la Virgen de los ángeles y al morir hizo una donación un censo para que con su producto cada año de hiciera la fiesta "como de costumbre".
Algunos datos históricos
2 de agosto de 1635 Hallazgo de la Imagen
Abril de 1782 Proclamación como Patrona de Cartago
Agosto de 1782 Primera pasada a la Parroquia Central de Cartago
Agosto de 1824 Primer robo de la Imagen de la Virgen. Devuelta 4 días después
Setiembre de 1824 Declarada por la Asamblea Constituyente como Patrona Oficial de Costa Rica
Año de 1833 Con ocasión de la Guerra Civil de la Liga se le llamó "Princesa de la Paz"
Marzo de 1862 El Papa Pío IX, concede a perpetualidad indulgencia plenaria a quien visite el Santuario de los Ángeles
Noviembre de 1888 Segundo robo de todos los atuendos y vestimentas de la Imagen
Año de 1912: Se inicia la constricción del actual Santuario de Los Ángeles
Abril de 1926: Solemne Coronación de la Imagen de la Virgen como Reina de Costa Rica
Año de 1935: Celebración del Tricentenario del Hallazgo de la Imagen
Julio de 1935: Su Santidad Pío XI eleva el Santuario a rango de Basílica.
Abril de 1944: Erección del Santuario como «Parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles».
Abril de 1944: Es declarado altar de privilegio el «Altar Mayor»
Mayo de 1950: Tercer robo de la Imagen de la Virgen. Es encontrada ocho días después.
Año de 1956: Coronación de la Imagen de la Virgen como «Reina de los Trabajadores».
Mayo de 1960 Es traída la Venerada Imagen de la Virgen para la conclusión de la «Gran Misión Nacional» y la Consagración Episcopal del Mons. Carlos Humberto Rodríguez Quirós, IV Arzobispo de San José.
Agosto de 1976 Celebración de los 50 años de la Coronación Solemne Coronación de la Imagen de la Virgen.
Agosto de 1979 Toma de posesión de Mons. Román Arrieta Villalobos, como V Arzobispo de San José
Año de 1985 Solemne Celebración de los 350 años del Hallazgo de la Imagen
NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES
Fiesta: 2 de Agosto
Historia
Se dice que una mujer "parda" (podría ser india, mestiza o morena) se encontraba recogiendo leña en un breñal cercano a su casa la mañana del 2 de agosto, cuando encontró sobre una piedra una imagen de la Virgen con el Niño en brazos. Era una estatua de piedra de unos veinte centímetros de alto. Juana Pereira la recogió y la guardo en una caja en su casa. Sin embargo, dos veces mas halló la escultura en la misma piedra donde la había aparecido y al querer guardarla en su casa, creyendo que era otra imagen, notó que ya no estaba. Ante este hecho, la mujer se asustó y fue a buscar al cura de Cartago, a quien le contó lo sucedido y le entrego la imagen. El sacerdote la guardo en una caja, pero al día siguiente apareció nuevamente sobre la piedra; entonces el cura, acompañado por varias personas la recogió y la guardo, pero al otro día volvió a aparecer en la misma piedra. Entonces comprendieron que la Virgen quería tener su casa en ese lugar. Se le bautizó con el nombre de Virgen de los ángeles, pues el 2 de agosto los franciscanos celebran la festividad de nuestra señora de los ángeles.
Poco tiempo después, los vecinos decidieron hacer una ermita en el lugar, sin embargo, ellos estaban empeñados en hacer un templo digno de ella, costara lo que costara. Se sabe que en el año 1681 el templo estaba prácticamente terminado. Por desgracia, la iglesia quedo destruida pocos años después de estrenada, con el terremoto de principios de enero de 1715.
Los fieles se organizaron para levantar por segunda vez el templo. Esta segunda iglesia se terminó entre 1723 y 1727. Después, poco a poco lo fueron ampliando y embelleciendo, pero quedo destruido después del terremoto del 7 de mayo de 1822. Dos años después volvieron a organizarse para iniciar los trabajos de la construcción de otro templo. Entonces ocurrió otro terremoto el 2 de setiembre de 1841, que daño parte de la estructura, pero pudo repararse. Sin embargo, el terremoto del 4 de mayo de 1910 lo destruyó por completo. Una vez más, los devotos de la Virgen de los ángeles se organizaron para iniciar las obras de la actual basílica, que se termino en 1930. Esta estructura tiene bases antisísmicas, que han resistido muchos temblores e incluso el terremoto de 1924, cuando el templo todavía estaba en construcción. La Basílica sirve de refugio a la imagen y es visitada por miles de fieles.
El Padre Baltazar de Grado era el cura de Cartago en el momento de la aparición de la Virgen de los ángeles y al morir hizo una donación un censo para que con su producto cada año de hiciera la fiesta "como de costumbre".
Algunos datos históricos
2 de agosto de 1635 Hallazgo de la Imagen
Abril de 1782 Proclamación como Patrona de Cartago
Agosto de 1782 Primera pasada a la Parroquia Central de Cartago
Agosto de 1824 Primer robo de la Imagen de la Virgen. Devuelta 4 días después
Setiembre de 1824 Declarada por la Asamblea Constituyente como Patrona Oficial de Costa Rica
Año de 1833 Con ocasión de la Guerra Civil de la Liga se le llamó "Princesa de la Paz"
Marzo de 1862 El Papa Pío IX, concede a perpetualidad indulgencia plenaria a quien visite el Santuario de los Ángeles
Noviembre de 1888 Segundo robo de todos los atuendos y vestimentas de la Imagen
Año de 1912: Se inicia la constricción del actual Santuario de Los Ángeles
Abril de 1926: Solemne Coronación de la Imagen de la Virgen como Reina de Costa Rica
Año de 1935: Celebración del Tricentenario del Hallazgo de la Imagen
Julio de 1935: Su Santidad Pío XI eleva el Santuario a rango de Basílica.
Abril de 1944: Erección del Santuario como «Parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles».
Abril de 1944: Es declarado altar de privilegio el «Altar Mayor»
Mayo de 1950: Tercer robo de la Imagen de la Virgen. Es encontrada ocho días después.
Año de 1956: Coronación de la Imagen de la Virgen como «Reina de los Trabajadores».
Mayo de 1960 Es traída la Venerada Imagen de la Virgen para la conclusión de la «Gran Misión Nacional» y la Consagración Episcopal del Mons. Carlos Humberto Rodríguez Quirós, IV Arzobispo de San José.
Agosto de 1976 Celebración de los 50 años de la Coronación Solemne Coronación de la Imagen de la Virgen.
Agosto de 1979 Toma de posesión de Mons. Román Arrieta Villalobos, como V Arzobispo de San José
Año de 1985 Solemne Celebración de los 350 años del Hallazgo de la Imagen
NUESTRA SEÑORA DEL CHIQUINQUIRÁ Virgen en Colombia Historia
COLOMBIA
NUESTRA SEÑORA DEL CHIQUINQUIRÁ
Fiesta: 9 julio
Cuenta la tradición que entre los primeros conquistadores del Nuevo Reino de Granada, Antonio de Santana, encomendero de los pueblos de Suta y Chiquinquirá, era especialmente devoto de la Virgen del Rosario. Por este motivo fabricó en el pueblo de Suta su dormitorio y pequeña capilla hacía el año 1563.
Deseando poner en ella una imagen de la Madre de Dios, mandó pintar una imagen de Nuestra Señora del Rosario en una manta de algodón al pintor Alonso de Narváez. El encargo era pintar la Virgen del Rosario, pero como sobraba tela a los lados, pintaron al lado derecho de la Virgen a San Antonio (Patrono de D. Antonio de Santana) y al lado izquierdo a San Andrés (Apóstol del Hno. Andrés) este santo tiene a su lado la cruz en que lo crucificaron (en forma de X) y San Antonio lleva sobre un libro al Niño Jesús (porque se dice que se le aparecía el Divino Niño). El cuadro es colocado en la Capilla de Sutamarchán pero como el techo es de paja, poco a poco empiezan a caer goteras, y unos años después la pintura está casi totalmente borrada.
En 1578 el cuadro está tan borroso y deteriorado que el Párroco, P. Leguizamón, lo hace quitar del altar y lo envía a una finca que el Sr. Santana tiene en Chiquinquirá, finca llamada "Aposentos" palabra que significa "casa grande para dar alojamiento a indios y campesinos). En 1585 llega de España una sencilla mujer, llamada María Ramos, familiar de la esposa de Don Antonio de Santana y se va a trabajar como doméstica a la casa de ellos en Chiquinquirá.
Allí en el ranchejo que hace de Capilla encuentra María Ramos el cuadro que en 1578 había sido quitado de la Capilla de Sutamarchán por estar demasiado viejo y borrado, pero ahora si que es cierto que está deteriorado. Todo es agujero y mugre.
La piadosa mujer lo observa y al ser informada de que en un tiempo fue una imagen de la Santísima Virgen, pero que por estar ya tan en mal estado se ha empleado para poner semillas a secar al sol, se dedica a quitarle el polvo y la mugre y lo cuelga en una especie de marco. María Ramos pasa largos ratos de rodillas allí ante el borroso cuadro pidiendo a la Virgen que la consuele porque extraña su casa y su patria, y rogándole que por favor se digne hacerse un poco más visible porque allí en aquella tela casi no se notaba nada.
Pasan los meses, y María Ramos suplicaba: "Rosa del cielo ¿cuándo te pondremos contemplar bien?".
La Renovación: Dice la crónica de aquel tiempo: así las cosas el día 26 de diciembre de 1586, a eso de las 9 de la mañana pasaba una india cristiana llamada Isabel que llevaba en la mano a su hijo de 4 años llamado Miguel y al pasar por frente a la Capilla le dijo: "Madre mía, mire a la Madre de Dios que está en el suelo" volvió la india hacia el altar y vió como la imagen de la Madre de Dios estaba en el suelo despidiendo de si un resplandor celestial que inundaba toda la Capilla. Quedó asombrada la india y muy despavorida le dijo en altas voces a María Ramos: "mire señora que la Madre de Dios se ha bajado del sitio donde estaba y parece que se está quemando".
Volvió María Ramos el rostro y vio que la imagen de la Sma. Virgen estaba de la manera que decía la india y admirada de ver tan estupendo portento, llena de asombro y pasmo, dando goces y derramando lágrimas fue corriendo hasta el sitio donde estaba la imagen y arrodillándose se quedó mirándola y rezándole con gran fe y devoción.
A los clamores de María Ramos y de la india, acudió Juana de Santana, y juntas, las tres piadosas mujeres, postradas de rodillas estuvieron largo rato contemplando gozosas aquellos resplandores de Gloria que llenaban de luz la Capilla y de alegría los corazones.
Y sigue diciendo la crónica de aquel tiempo: "Estaba la milagrosa imagen en el suelo recostada e inclinada hacia el altar en el mismo sitio en el que acostumbraba hacer oración María Ramos. La pintura se había vuelto tan renovada y de celestiales colores y que era una gloria el verla. Cesaron los resplandores que despedía la milagrosa imagen de la madre de Dios y después de un rato, con respeto y devoción levantaron de aquel sitio el milagroso cuadro y lo colocaron en el puesto que había ocupado antes, sobre el altar.
"Apenas estuvo colocado el cuadro en su sitio, llegaron otro tanto de mujeres del servicio y viendo la bendita imagen en aquella hermosura nunca vista y con el rostro tan encendido, renovada de colores toda la imagen, se quedaron asombradas y postrándose de rodillas todos los presentes hicieron adoración y todo aquel día estuvo llena de gente la humilde Capilla, pues muchos venían a dar gracias a Dios y a contemplar la maravillosa imagen y la celestial hermosura que se ve al presente.
La fama de tan impresionante suceso corrió rápidamente por todo el vecindario. Indios y españoles comenzaron a acudir de todos los alrededores, y en un par de meses todo el territorio del virreinato Nueva Granada, estaba informado del acontecimiento, y los milagros empezaron a duplicarse.
A los 15 días llegó el párroco de Sutmarchán a comprobar el hecho. Se quedó admirado de la renovación milagrosa. Habiendo reverenciado a la Virgen con mucha devoción, llamó a los testigos que habían presenciado la Renovación y ante un escribano les hizo hacer declaraciones juramentadas de lo que habían visto, con todos sus detalles. Todos declararon bajo la gravedad del juramento lo que acabamos de narrar, y el 10 de enero de 1587 en sobre cerrado y sellado fueron enviadas estas declaraciones al Arzobispo de Santa Fe de Bogotá.
El Sr. Arzobispo ante la noticia de que de todas partes se dirigen peregrinos a rezar ante el famoso cuadro, envía a unos investigadores especiales a indagar todos los detalles y después de mil averiguaciones, los especialistas concluyen que lo acontecido es algo excepcional, algo divino. Entonces el Sr. Arzobispo en persona se va a visitar el cuadro y no le queda más que repetir las palabras que dijo Jacob en la Biblia: "Verdaderamente Dios está en este sitio, y yo no lo sabía" (Gn. 28, 16).
Las gentes acudían de todas la regiones y la Madre bendita comenzó a obrar curaciones y conversiones en favor de devotos.
Pío VII la declaró patrona de Colombia en 1829 concediéndole fiesta litúrgica propia. "La Chinita" como la llama su pueblo, fue coronada canónicamente en 1919 y su santuario declarado Basílica en 1927. El 9 de julio de 1919, las autoridades civiles y religiosas (Msr. Herrera, Arzobispo de Bogotá y don Marco Fidel Suárez, Presidente de la República) coronaron solemnemente a nuestra señora de Chiquinquirá como Reina de Colombia.
NUESTRA SEÑORA DEL CHIQUINQUIRÁ
Fiesta: 9 julio
Cuenta la tradición que entre los primeros conquistadores del Nuevo Reino de Granada, Antonio de Santana, encomendero de los pueblos de Suta y Chiquinquirá, era especialmente devoto de la Virgen del Rosario. Por este motivo fabricó en el pueblo de Suta su dormitorio y pequeña capilla hacía el año 1563.
Deseando poner en ella una imagen de la Madre de Dios, mandó pintar una imagen de Nuestra Señora del Rosario en una manta de algodón al pintor Alonso de Narváez. El encargo era pintar la Virgen del Rosario, pero como sobraba tela a los lados, pintaron al lado derecho de la Virgen a San Antonio (Patrono de D. Antonio de Santana) y al lado izquierdo a San Andrés (Apóstol del Hno. Andrés) este santo tiene a su lado la cruz en que lo crucificaron (en forma de X) y San Antonio lleva sobre un libro al Niño Jesús (porque se dice que se le aparecía el Divino Niño). El cuadro es colocado en la Capilla de Sutamarchán pero como el techo es de paja, poco a poco empiezan a caer goteras, y unos años después la pintura está casi totalmente borrada.
En 1578 el cuadro está tan borroso y deteriorado que el Párroco, P. Leguizamón, lo hace quitar del altar y lo envía a una finca que el Sr. Santana tiene en Chiquinquirá, finca llamada "Aposentos" palabra que significa "casa grande para dar alojamiento a indios y campesinos). En 1585 llega de España una sencilla mujer, llamada María Ramos, familiar de la esposa de Don Antonio de Santana y se va a trabajar como doméstica a la casa de ellos en Chiquinquirá.
Allí en el ranchejo que hace de Capilla encuentra María Ramos el cuadro que en 1578 había sido quitado de la Capilla de Sutamarchán por estar demasiado viejo y borrado, pero ahora si que es cierto que está deteriorado. Todo es agujero y mugre.
La piadosa mujer lo observa y al ser informada de que en un tiempo fue una imagen de la Santísima Virgen, pero que por estar ya tan en mal estado se ha empleado para poner semillas a secar al sol, se dedica a quitarle el polvo y la mugre y lo cuelga en una especie de marco. María Ramos pasa largos ratos de rodillas allí ante el borroso cuadro pidiendo a la Virgen que la consuele porque extraña su casa y su patria, y rogándole que por favor se digne hacerse un poco más visible porque allí en aquella tela casi no se notaba nada.
Pasan los meses, y María Ramos suplicaba: "Rosa del cielo ¿cuándo te pondremos contemplar bien?".
La Renovación: Dice la crónica de aquel tiempo: así las cosas el día 26 de diciembre de 1586, a eso de las 9 de la mañana pasaba una india cristiana llamada Isabel que llevaba en la mano a su hijo de 4 años llamado Miguel y al pasar por frente a la Capilla le dijo: "Madre mía, mire a la Madre de Dios que está en el suelo" volvió la india hacia el altar y vió como la imagen de la Madre de Dios estaba en el suelo despidiendo de si un resplandor celestial que inundaba toda la Capilla. Quedó asombrada la india y muy despavorida le dijo en altas voces a María Ramos: "mire señora que la Madre de Dios se ha bajado del sitio donde estaba y parece que se está quemando".
Volvió María Ramos el rostro y vio que la imagen de la Sma. Virgen estaba de la manera que decía la india y admirada de ver tan estupendo portento, llena de asombro y pasmo, dando goces y derramando lágrimas fue corriendo hasta el sitio donde estaba la imagen y arrodillándose se quedó mirándola y rezándole con gran fe y devoción.
A los clamores de María Ramos y de la india, acudió Juana de Santana, y juntas, las tres piadosas mujeres, postradas de rodillas estuvieron largo rato contemplando gozosas aquellos resplandores de Gloria que llenaban de luz la Capilla y de alegría los corazones.
Y sigue diciendo la crónica de aquel tiempo: "Estaba la milagrosa imagen en el suelo recostada e inclinada hacia el altar en el mismo sitio en el que acostumbraba hacer oración María Ramos. La pintura se había vuelto tan renovada y de celestiales colores y que era una gloria el verla. Cesaron los resplandores que despedía la milagrosa imagen de la madre de Dios y después de un rato, con respeto y devoción levantaron de aquel sitio el milagroso cuadro y lo colocaron en el puesto que había ocupado antes, sobre el altar.
"Apenas estuvo colocado el cuadro en su sitio, llegaron otro tanto de mujeres del servicio y viendo la bendita imagen en aquella hermosura nunca vista y con el rostro tan encendido, renovada de colores toda la imagen, se quedaron asombradas y postrándose de rodillas todos los presentes hicieron adoración y todo aquel día estuvo llena de gente la humilde Capilla, pues muchos venían a dar gracias a Dios y a contemplar la maravillosa imagen y la celestial hermosura que se ve al presente.
La fama de tan impresionante suceso corrió rápidamente por todo el vecindario. Indios y españoles comenzaron a acudir de todos los alrededores, y en un par de meses todo el territorio del virreinato Nueva Granada, estaba informado del acontecimiento, y los milagros empezaron a duplicarse.
A los 15 días llegó el párroco de Sutmarchán a comprobar el hecho. Se quedó admirado de la renovación milagrosa. Habiendo reverenciado a la Virgen con mucha devoción, llamó a los testigos que habían presenciado la Renovación y ante un escribano les hizo hacer declaraciones juramentadas de lo que habían visto, con todos sus detalles. Todos declararon bajo la gravedad del juramento lo que acabamos de narrar, y el 10 de enero de 1587 en sobre cerrado y sellado fueron enviadas estas declaraciones al Arzobispo de Santa Fe de Bogotá.
El Sr. Arzobispo ante la noticia de que de todas partes se dirigen peregrinos a rezar ante el famoso cuadro, envía a unos investigadores especiales a indagar todos los detalles y después de mil averiguaciones, los especialistas concluyen que lo acontecido es algo excepcional, algo divino. Entonces el Sr. Arzobispo en persona se va a visitar el cuadro y no le queda más que repetir las palabras que dijo Jacob en la Biblia: "Verdaderamente Dios está en este sitio, y yo no lo sabía" (Gn. 28, 16).
Las gentes acudían de todas la regiones y la Madre bendita comenzó a obrar curaciones y conversiones en favor de devotos.
Pío VII la declaró patrona de Colombia en 1829 concediéndole fiesta litúrgica propia. "La Chinita" como la llama su pueblo, fue coronada canónicamente en 1919 y su santuario declarado Basílica en 1927. El 9 de julio de 1919, las autoridades civiles y religiosas (Msr. Herrera, Arzobispo de Bogotá y don Marco Fidel Suárez, Presidente de la República) coronaron solemnemente a nuestra señora de Chiquinquirá como Reina de Colombia.
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