viernes, 15 de agosto de 2008

UNA CIUDAD PARA TODOS. Y UNA ESPIGA. LETRA CRISITIANA

UNA CIUDAD PARA TODOS.

1. Una ciudad para todos:
¡LEVANTAREMOS!
Un gran techo común:
¡LA CIUDAD!
Una mesa redonda como el mundo:
¡LEVANTAREMOS!
Un pan de multitud.
Un lenguaje de corazón abierto.
Una esperanza:
¡VEN, SEÑOR JESUS!

NO RECHAZAREMOS LA PIEDRA ANGULAR;
SOBRE EL CIMIENTO DE TU CUERPO
LEVANTAREMOS LA CIUDAD,
LEVANTAREMOS LA CIUDAD.

2. Suben los pueblos del mundo:
¡LEVANTAREMOS!
Suben a la ciudad:
¡LA CIUDAD!
Los que hablaban en lenguas diferentes:
¡LEVANTAREMOS!
Proclaman la unidad.
Nadie grite: ¿Quién eres o de dónde?
Todos se llaman:
¡HIJOS DE LA PAZ!
UNA ESPIGA.

UNA ESPIGA DORADA POR EL SOL,
EL RACIMO QUE CORTA EL VIÑADOR,
SE CONVIERTEN AHORA EN PAN Y VINO DE AMOR
EN EL CUERPO Y LA SANGRE DEL SEÑOR.

1. Compartimos la misma comunión.
Somos trigo del mismo sembrador,
un molino, la vida, nos tritura con dolor.
Dios se hace Eucaristía en el amor.

2. Como granos que han hecho el mismo pan,
como notas que tejen un cantar,
como gotas de agua que se funden en el mar,
los cristianos un cuerpo formarán.

3. En la mesa de Dios se sentarán.
Como hijos su pan comulgarán.
Una misma esperanza caminando cantarán.
En la vida, como hermanos se amarán.
VALE LA PENA SEGUIR.

1. Aunque todo esto termine y no nos veamos más,
la esperanza aquí nacida, nunca, nuca morirá.
Aunque tristes sean los días o tengamos vendaval,
ni los truenos ni los rayos a la esperanza matarán.

UNOS TIENEN LA MIRADA, OTROS HACEN DE MOTOR,
Y A NOSOTROS SE NOS PIDE QUE SEAMOS CORAZON.
VALE LA PENA SEGUIR, VALE LA PENA LUCHAR,
SI NO PARAN NUESTRAS VIDAS, LA ESPERANZA NO MORIRA.

2. Aunque viva en nuestra mente la pena de un pobre amor,
lucharemos cada instante, porque siempre sea mejor.
Como un niño ama a su madre, y a la tierra ama la flor,
habrá esperanza en nosotros, si vivimos el amor.

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